Muerte digna y eutanasia, una evaluación feminista
Ya sabíamos que las mujeres viven más pero peor, que los hombres tienen más probabilidades de ser cuidados por sus mujeres, hermanas, hijas, etc. Y sabemos que en el feminismo hemos descuidado el final de vida, centradas durante décadas en el nacimiento y la maternidad, en la integración profesional de las mujeres y su autorización o empoderamiento, o investigando el androcentrismo de la ciencia y práctica médica, desentrañando y divulgando sus sesgos, y buscando la experiencia vivida por las propias mujeres. Es hora de mirar la vejez y la calidad del morir a nuestro alrededor.
EVALUANDO LOS INFORMES DE LAS COMISIONES DE GARANTÍA
Informes. No se han observado señales claras de sesgos de género en los Informes sobre esta nueva prestación del Sistema Nacional de Sanidad (salvo la carencia habitual del perfil socio-biográfico de los casos), pero sí diferencias regionales del uso y rechazo de la prestación que hacen pensar en desigualdades. Se consideran relacionadas con la orientación política de los gobiernos autonómicos y la calidad de su organización asistencial, en coherencia con el rechazo de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) de 2021 del Partido Popular y Vox (145 votos frente a los 202 del resto de partidos políticos), y su denuncia al Tribunal Constitucional, que emitió dos sentencias en 2023 que han reafirmado su legalidad y fundamentado extensamente el derecho de autodeterminación de la vida y muerte. La desigualdad regional detectada es coherente también con el desarrollo previo de las leyes de muerte digna y difusión ciudadana del Documento de Voluntades Anticipadas (DVA): la tasa de mortalidad anual por eutanasia varia desde el 20 por cada 1000 fallecidos de Navarra hasta el 1,5 de Murcia.
Demanda social. La solicitud de prestación de la ayuda para morir según la LORE es mayor en los grandes núcleos urbanos y una rareza en el mundo rural. La tasa de éxito es, sin embargo, muy estable hasta ahora y bastante decepcionante: las eutanasias practicadas constituyen el 50% de las solicitudes: 335 de las 750 en el tercer año de aplicación de la ley, en 2023.
Fuentes. También las fuentes de información necesitan mejorar desde la perspectiva de género. Disponemos de los informes anuales elaborados por la Comisión de Garantía y Evaluación (CGE) de cada comunidad y los informes anuales estadísticos del Ministerio, todavía pobres en datos y análisis de 2021, 2022 y 2023. En conjunto ofrecen datos importantes, pero todavía muy escasos y diversos sobre los mecanismos de garantía del proceso como son los plazos de cada fase, número de objetores, aceptaciones y denegaciones del médico responsable, consultor, dupla o plenos. Son muy insuficientes o carentes de criterios y de datos de la propia evaluación, en especial de los efectos del esfuerzo de formación de profesionales y ciudadanía.
Patrón clínico. El contexto eutanásico difiere de otros países similares (Bélgica, Holanda o Canadá), siendo prevalentes en España las enfermedades neurodegenerativas (39%), seguidas de las oncológicas (36%), a distancia del restante 25% que suman las pluripatologías (8%), respiratorias (3%), cardiológicas (1%) y otras (13%), incluida salud mental. Faltaría especificar el género de los casos rechazados, de los fallecidos durante el proceso y de los motivos clínicos (claves o controvertidos) de toda solicitud.
UNA MIRADA PERSONAL Y CONSCIENTE DEL ANDROCENTRISMO MÉDICO
Desde mi práctica como voluntaria integrante del Equipo de Atención Personalizada de DMD-Aragón, debo añadir que la inmensa mayoría de los socios que han demandado asesoría personalizada han sido mujeres, que hemos observado peor escucha profesional a las mujeres que a los hombres y que sospecho en ocasiones sesgos de género como si el modo de expresarse de las féminas no fuera suficientemente persuasivo, hasta el punto de aprender a decirme a mí misma el “yo sí te creo”, como frase significante para estimar y hacer valer el sufrimiento crónico que viven estas mujeres, especialmente las más jóvenes, muy crónicas o muy solas.
Sabemos que tras la Ley de Regulación de la Eutanasia (LORE) en España la solicitan casi igual número mujeres que hombres. Y también sabemos que hay paridad en las Comisiones de Garantía y Evaluación (CGE) pero solo dos presidentas, y que en la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), promotora incansable de esta nueva prestación sanitaria, hay más socias que socios que suman unos 8.000, siendo ellas más activas o participativas que ellos, que hay tendencia progresiva a la paridad en las responsabilidades de DMD. Pero mi experiencia en Atención Personalizada dice que los socios que demandan la eutanasia y nuestra asesoría son mujeres en un 85%. ¿Una anomalía? Quizá.
El informe más completo desde el punto de vista de género que yo conozca de la atención personalizada de DMD es el de Cataluña. Indica que desde marzo de 2021 (fecha de aprobación de la LORE, han atendido casi un centenar de personas de las que la mitad era para iniciar los trámites de petición de ayuda para morir por sí mismas o para activar una petición basada en el DVA, donde se especificaba la petición de eutanasia en un contexto eutanásico concreto. En DMD-Cataluña han observado equidad en la solicitud de asesoría LORE: 23 mujeres y 25 hombres, y una diferencia de edad coherente con la vida media establecida: los hombres son 7 años más jóvenes que ellas también para solicitar la eutanasia: mujeres 68,6 años (rango 40-95), hombres 61,8 años (rango 30-88 años).
En Aragón, no ha habido paridad en la solicitud de atención: 11 de las 12 personas atendidas desde esa misma fecha eran mujeres. De ellas, cuatro desistieron y no llegaron a solicitarlo, dos renunciaron tras informes negativos y reclamación o dilación injustificada del curso de su solicitud. Solo dos mujeres consiguieron la autorización con informes positivos del médico responsable (MR), Médico Consultor (MC) y Dupla Médico-y Jurídica de la CGE. Y otras dos mujeres también la obtuvieron tras arduos procesos de denegación y reclamación. Pero dos personas con padecimientos crónicos se suicidaron durante el proceso: una mujer mayor, violentamente por defenestración en 2021 a los 4 meses de su solicitud sin que se le adjudicara un médico responsable, y en 2024 un hombre más joven y también crónico hizo un suicidio químico tras el informe negativo del MC. Después de haber reclamado el informe negativo de su Médica Responsable y obtenido un informe a su favor de la Comisión de Garantía, claudicó a los 5 meses tras el informe negativo del Médico Consultor, con el previo favorable del Responsable. En fin, que recientemente me acordé del principio ético subyacente al “yo sí te creo” para atender debidamente estas solicitudes de eutanasia.
Corolario: cuando la vida se ha convertido en algo más terrible que la muerte, yo creo que es ético ayudar a morir con arreglo a la Ley de eutanasia cuando se nos solicita. Objetar por conveniencia, por ignorancia, no aprovechar los cursos de formación institucionales, restar importancia a la prestación, o suponer que siempre habrá otros que ya lo harán, no es ético, es ser cómplices de una injusticia.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Consuelo Miqueo (2022). Eutanasia: dos para saber…Mujer y Salud, nº 51: https://www.mujeresysalud.es/numero-51/eutanasia-dos-para-saber-dos-para-cuidar-un-buen-morir/
Asociación Derecho a Morir Dignamente. Nota de prensa. 25 de junio de 2024 https://derechoamorir.org/category/notas-prensa/
Blanca Morera Pérez, Maite Cruz Piqueras y Ana Barrera Ezcurra (2022) https://amf-semfyc.com/es/web/articulo/las-dimensiones-del-sufrimiento-y-su-evaluacion-ante-el-deseo-de-adelantar-la-muerte
Pablo Simón Lorda. Medicina de familia al final de la vida. Mapa y territorio de la atención al morir. AMF 2017; 13 (6):312-319.
Elisa Casas y Ramón, Redacción DMD. Ante la negativa, siempre reclamar. Revista DMD 91: 26-29. Accesible en: https://derechoamorir.org/2024/05/17/revista-de-dmd-numero-91/