OFF. El síndrome posaborto, otro camelo de la ultraderecha

Las huestes del pensamiento retrógrado espolean de nuevo a sus caballos con ese síndrome posaborto que se han sacado de la chistera y han colado en el Ayuntamiento de Madrid, a propuesta de Vox y con Almeida inclinando la cerviz.

Les caracteriza en sus fundamentos: el papanatismo, la ausencia de rigor científico y, sobre todo, su firme voluntad de regresar a los principios del nacionalcatolicismo para lograr la sumisión de las mujeres. Es propio del ADN de Vox y de sus encapuchados del Partido Popular.

Es muy peligrosa esta última cruzada, que han aprobado en Madrid, sin ninguna base científica, sin rigor, apartando a quienes sí saben, como la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría. La ignorancia siempre fue atrevida. Da miedo imaginar que una Ley que costó tanto aprobar -la del derecho a abortar- y que sí consigue acabar con un dolor enorme, como es un embarazo no deseado por diferentes motivos, se vea en peligro y pueda ser suprimida. 

Los cavernarios y las cavernarias sostienen que las mujeres que han interrumpido voluntariamente su embarazo presentan, o pueden hacerlo, estrés postraumático. Sin tener apoyo científico, piden que se dé información obligatoriamente en los servicios públicos y oficiales de un síndrome que no existe, no hay diagnóstico probado. Lo que sí se ha probado que erosiona la salud mental es no poder ejercer el derecho a abortar.

La jugada de la ultraderecha de Vox y algunos-muchos del PP está clara: desestabilizar al actual gobierno en un tema sensible a través de discursos irracionales que menoscaban la libertad de las mujeres. En definitiva, su salud.

El afán de poder puede jugar en contra de un derecho fundamental. Tendremos que estar muy atentas.

Lourdes Durán Ramírez

Periodista y escritora