La radiación es mi amiga

Son muchos los beneficios de la radiación ionizante (a partir de ahora, radiación) en el ámbito médico. La radioterapia, que se administra a un 40-50% de los pacientes con cáncer, aumenta la supervivencia en un 16% y el radiodiagnóstico ofrece información muy valiosa para identificar lesiones internas de nuestro organismo. Aun así, el peso de las imágenes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki y de otros accidentes nucleares como el de Chernóbil, ha generado en el imaginario colectivo una fuerte asociación entre radiación y cáncer, que genera cierto miedo respecto a estas pruebas médicas. Sin embargo, el impacto emocional de estos accidentes domina el alcance racional real.

No se puede comparar una dosis de radiación baja como la que se recibe por pruebas diagnósticas en el entorno médico con las altas dosis recibidas en las bombas nucleares. Los supervivientes de las bombas recibieron, en aproximadamente un segundo, una dosis de radiación unas 50.000 veces superior a la que recibiría un ciudadano/a medio en EEUU en un periodo de 50 años (1). Haría falta un imposible, realizarse entre 125 y 166 TACs todos a la vez a cuerpo completo, para recibir una dosis aproximada a la que recibieron los supervivientes de las bombas, y no unos 5 TACs abdominales, como comentaba un prestigioso médico en una noticia del periódico La Vanguardia (“La radiación que recibió la población en Japón en la Segunda Guerra Mundial equivale a cinco tacs. ¡Ojo con los chequeos!”) (2).

Por otro lado, tampoco es comparable el efecto de recibir una dosis de radiación en una parte del cuerpo que en su totalidad. En Hiroshima y Nagasaki las personas que recibieron una dosis de entre 2 y 3 Gy a cuerpo completo (el Gy es la unidad de dosis de radiación absorbida por el cuerpo), desarrollaron el Síndrome de Irradiación Aguda por el que murieron unas 6.000 personas en 30 días. Sin embargo, en los tratamientos de radioterapia se imparten dosis curativas al tumor (del orden de entre 50 y 78 Gy) en dosis fraccionadas diarias de 2 Gy en una parte localizada del cuerpo.

Este pánico a las radiaciones ha llevado incluso a muertes innecesarias, como las del accidente de Fukushima de 2011, en el que no hubo ni una sola muerte ni enfermedad asociada a la radiación de los trabajadores de la planta nuclear, sin embargo, la evacuación de más de 100.000 personas de sus casas provocó más de 1.000 muertes. En algunas zonas de las evacuadas, los niveles de radiación fueron tan bajos como de 10 mSv, comparados con los 170 mSv que habrían recibido los habitantes por fuentes naturales en toda su vida (el miliSievert (mSv) es la unidad que se emplea para determinar el efecto biológico de la radiación en el cuerpo humano).

No obstante, esto no implica que la radiación sin control no presente efectos adversos. En los inicios de los tratamientos con Rayos X, por desconocimiento y falta de protección, se dieron numerosos casos de daño en piel en los operadores/as que ponían su mano bajo el haz directo de radiación. También se cree que Madame Curie murió por cáncer debido a la exposición continuada a la radiación sin protección. Esto dio lugar a una nueva disciplina, la Protección Radiológica.

¿CUÁL ES EL RIESGO DE INDUCCIÓN DE CÁNCER POR RADIACIÓN?

Las bajas dosis de radiación recibidas por pruebas diagnósticas son similares a las radiaciones que recibimos por fuentes naturales de radiación. Cada minuto nuestras células están recibiendo algún tipo de radiación de la tierra o del espacio. En España se recibe una dosis media anual de radiación natural de 2,4 mSv, y hay otros lugares del planeta donde los habitantes están expuestos a dosis de radiación natural 20 veces superior. Estos valores de dosis son comparables a los de las dosis recibidas en los exámenes médicos con rayos X (ver figura 1).

Figura 1. Fuente: página web de la IAEA (www. Rpop.iaea.org).

El modelo actual aceptado para calcular el riesgo de inducción de cáncer por radiación es el denominado modelo LNT (de sus siglas en inglés “modelo lineal sin umbral”). Este modelo emplea datos de altas dosis de radiación, principalmente de los supervivientes de las bombas atómicas y de otros accidentes nucleares, para extrapolarlo a bajas dosis, como las recibidas en radiodiagnóstico. Implica, además, que la mínima dosis de radiación conlleva siempre una probabilidad de desarrollar cáncer. Por hacer una analogía, este modelo sería como establecer una relación de daño en una persona que salta desde un octavo piso y las probabilidades de defunción son del 100%, frente a dar un salto desde un escalón, donde siempre habría una probabilidad de daño.

Además, el modelo LNT no explica por qué en zonas de la tierra como Brasil, Egipto, Irán e India donde el fondo natural de radiación es de hasta 20 veces superior al de España, no existe un aumento en la incidencia de cáncer. Tampoco explica por qué los supervivientes de las bombas de Japón que fueron expuestos a bajas dosis de radiación por estar alejados del epicentro de las bombas, mostraron una esperanza de vida estadísticamente significativa superior a la población control y una menor incidencia de cáncer (4). Este efecto beneficioso de la radiación a bajas dosis que se denomina hormesis no es contemplado por la mayoría de los países, que aceptan como válido el modelo LNT a pesar de su falta de base científica, y por los importantes beneficios económicos que aporta en el campo de la Protección Radiológica. 

Análogamente, se extrapolaron los datos de trabajadores de las minas de Uranio que recibieron altas dosis de radiación y desarrollaron cáncer de pulmón para establecer una relación entre los niveles normales de dosis de radiación por gas radón en los hogares y la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón. No se ha podido demostrar relación entre las dosis de radón en los hogares y cáncer de pulmón (3), en cambio sí se ha observado el efecto contrario: en las zonas del planeta donde se da una mayor concentración de radón, disminuye la mortalidad por cáncer de pulmón, como se observa en la figura 2.

Figura 2: en el mapa de EEUU de la izquierda se observa los niveles de gas radón y en el de la derecha, las tasas de mortalidad por cáncer de pulmón de 2.000 a 2.009 por 100.000 habitantes corregidas por fumadores (fuentes: EPA Radiation Protection Division y National Community Mapp

LA HORMESIS, EL EFECTO VACUNA DE LA RADIACIÓN FRENTE AL CÁNCER

La hormesis por radiación y su efecto “vacuna” frente al cáncer, con más de 3.000 publicaciones científicas, ha sido observado en numerosos estudios epidemiológicos. Algunos de los más significativos son el de la disminución de defunciones por cáncer en un 50% de más de 7 millones de trabajadores de centrales nucleares en todo el mundo frente a la población control (4), y el del estudio de un prestigioso hospital de EEUU que muestra una reducción significativa de cáncer de ovario en más de 190.000 mujeres tratadas con radioterapia por cáncer de mama que recibieron bajas dosis en los ovarios (5)

Además, existe el denominado “efecto del trabajador saludable” (“Healthy Worker Effect”) asociado a la hormesis por radiación, que ha sido observado en diversos escenarios en forma de disminución de incidencia de cáncer: en los 21.500 trabajadores expuestos a radiación de la fábrica de Uranio en Mayak (Rusia), en los 8.600 limpiadores de Chernóbil que registraron un 12% menos de muerte por cáncer que la población general, etc. Tampoco ha sido observado el aumento de cáncer que predice el modelo LNT en numerosos estudios de profesionales expuestos a bajas dosis de radiación como el de los 222.400 técnicos de radiodiagnóstico expuestos a radiación durante más de 20 años, el de los 46.740 trabajadores de las tripulaciones de aviones, etc (4).

El miedo a la radiación ha obstaculizado la investigación y el desarrollo de tratamientos con bajas dosis de radiación, que sin embargo viene dando resultados exitosos para el tratamiento de diversas dolencias y enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson entre muchas otras (6).

En conclusión, la radiación en el entorno médico no es comparable a los efectos de las bombas atómicas y los accidentes nucleares y no hay evidencia científica de desarrollo de cáncer por pruebas médicas de radiodiagnóstico, por lo que se debería perder el miedo a estas pruebas. Además, existe una teoría apoyada por numerosos estudios epidemiológicos e in vitro, que muestran un efecto tipo “vacuna” frente al cáncer de estas dosis bajas de radiación. Entenderéis ahora por qué digo que la radiación es mi amiga, ¿no?

Para más información se puede visitar la web “SARI”, de la Asociación de Científic@s para una Información Precisa de la Radiación a la que pertenezco: (Scientists for Accurate Radiation Information) (https://radiationeffects.org/).


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1_ Zbigniew Jaworowski; Radiation Risk and Ethics. Physics Today 1 September 1999; 52 (9): 24–29. https://doi.org/10.1063/1.882810

2- https://www.lavanguardia.com/lacontra/20130207/54365145790/la-contra-juan-gervas.html

3- Fornalski KW, Adams R, Allison W, Corrice LE, Cuttler JM, Davey C, Dobrzyński L, Esposito VJ, Feinendegen LE, Gomez LS, Lewis P, Mahn J, Miller ML, Pennington CW, Sacks B, Sutou S, Welsh JS. The assumption of radon-induced cancer risk. Cancer Causes Control. 2015 Oct;26(10):1517-8. doi: 10.1007/s10552-015-0638-9. Epub 2015 Jul 30. PMID: 26223888.

4-Aurengo A., Averbeck D., Bonnin A., LeGuen B., Masse R., Monier R., Tubiana M., Valleron A.J., de Vathaire F. Dose-Effect Relationships and Estimation of the Carcinogenic Effects of Low Doses of Ionizing Radiation. Paris: Academies of Sciences and Medicine; 2005.

5-Lehrer S, Green S, Rosenzweig KE. Reduced Ovarian Cancer Incidence in Women Exposed to Low Dose Ionizing Background Radiation or Radiation to the Ovaries after Treatment for Breast Cancer or Rectosigmoid Cancer. Asian Pac J Cancer Prev. 2016;17(6):2979-82. PMID: 27356721; PMCID: PMC4948852.

6- Cuttler JM. Application of Low Doses of Ionizing Radiation in Medical Therapies. Dose Response. 2020 Jan 6;18(1):1559325819895739. doi: 10.1177/1559325819895739. PMID: 31933547; PMCID: PMC6945458.

Guadalupe Martin Martín

Radiofísica Hospitalaria