Sin las mujeres, en su diversidad, no son derechos humanos. Violencia de género en menores
Hace dos años colaboré en la elaboración de un informe sobre un estudio en violencia de género en menores. En estas líneas pretendo esclarecer las evidencias científicas más relevantes de dicho estudio.
OBJETIVO: conocer la evolución de la violencia contra las mujeres en la infancia y adolescencia en España entre 2018-2022. Participan adolescentes, asociaciones, profesionales y personas expertas. Se utiliza como referencia la violencia contra las mujeres definida en el Convenio de Estambul.
METODOLOGÍA: mixta, combinando técnicas de recogida y análisis de datos cualitativos y cuantitativos.
El enfoque es interseccional: para estudiar la interacción compleja de los distintos ejes de desigualdad (género, edad, discapacidad, procedencia, etc.)
Hay dos tipologías de situaciones donde se ejerce violencia de género; entre adolescentes y en su entorno. Los perfiles sociodemográficos se muestran en estas dos tablas.
VIOLENCIA DE GÉNERO ENTRE ADOLESCENTES.
Hay un 68,8% de familias españolas. Conviven en el domicilio familiar en un 95,2%
| Mujeres | Grupo edad | Educación secundaria | Bachiller | RE | SE | AP | Madre | M+F |
| 100% | 14-17 (98,9) | 46,1% | 31,4%) | 49,8% | 47,7% | 56,4% | 28% | 6,2% |
• Novio: 57%
• Principal grupo de edad entre 14 y 17 años (63,7%). Tres de cada 10 agresores (32,6%) es mayor de edad.
• El agresor tiene una posición de poder respecto a su pareja, estableciendo una relación de dependencia afectiva.
• El agresor, en un inicio de la relación, realiza comentarios y solicita cambios de comportamiento a la víctima, de forma suave, para ejercer control sobre su conducta. A medida que avanza la relación, este control va en aumento, extendiéndose a todos los aspectos de la vida de las adolescentes.
• Los agresores utilizan el control y el poder sobre sus parejas para chantajearlas y forzarlas a mantener relaciones sexuales con ellos, que les envíen fotos y vídeos con desnudos, etc.
VIOLENCIA DE GÉNERO EN SU ENTORNO.
Un 56% son mujeres y un 43,4% son varones. Conviven mayoritariamente en familias monoparentales (68,2%). Familias migrantes (50,8%)
| EM | ES | EP | REB | SEB | Madre | M+F |
| 10 o menos | 37,9% | 34,2% | 50% | 50% | 46,7%, | 13,2%. |
• Después del padre (88,9%), son el padrastro, la pareja o expareja de la madre.
• Mayoritariamente el agresor es una persona adulta (86,1%).
• En ocasiones, el agresor agrede física o psicológicamente a los niños/as igual que lo hace con la madre. Cuando el agresor es la pareja de la madre se observan también situaciones de agresiones sexuales.
• En otras ocasiones, los hijos/as se ven involucrados/as en la violencia contra la madre de múltiples formas: obligatoriedad de visitar al agresor por una cuestión legal, su utilización para transmitir amenazas o hacer daño a la madre o la presencia de los niños/as/adolescentes durante las agresiones.
• Cuando la madre ya no convive con el agresor, los hijos/as se convierten en el vehículo para seguir ejerciendo violencia. El agresor los/as utiliza (violencia vicaria) para conseguir información de la madre y poder seguir controlándola.
No se deduce un perfil específico ni de la víctima, ni del agresor. Sí que se observa un factor de riesgo común: relaciones de pareja violentas en su familia y entorno de origen. En los agresores: ser educado en valores machistas, no igualitarios y de “dureza emocional”.
ANÁLISIS DEL DISCURSO DE LOS/AS PARTICIPANTES
La parte cualitativa del estudio se basó en entrevistas, grupos de discusión y documentales con el fin de conocer mejor la realidad social del fenómeno de la violencia de género en adolescentes para intentar prevenir y erradicar.
Teóricamente se adoptó una perspectiva crítica e interseccional para estudiar cómo se produce la exclusión social y cómo alcanzar mayores niveles de equidad y de justicia.
Pretendíamos informar y procurar un cambio en positivo en estas situaciones de opresión que afectan sobre todo a las mujeres por su sexo y su expresión de género, pero también por su posición socioeconómica, por su origen, por su ideología y sus creencias.
La Violencia de Género es resultado de la socialización diferencial de los sexos, pues se ha evidenciado científicamente que de los estereotipos sexistas surge la justificación de esta violencia (Lawson et al, 2010; Reitzel-Jaffe & Wolfe, 2001).
Situar a los hombres y a los atributos masculinos por encima de los de las mujeres es cómo se construye en parte esta desigualdad (Stith, Smith, Penn, Ward & Tritt, 2004).
Imponer esta supremacía con violencia, genera y perpetúa un desequilibrio de poder según el sexo, así como ocurre en el caso de otras opresiones, que se suman a ésta.
Cuando el estereotipo masculino tradicional de preponderancia social construida ya no es funcional a la prosperidad democrática y está en decadencia (estrés de rol, Jakupcak, Lisak, & Roemer, 2002), se hacen hueco modelos de identidad masculina más igualitarios, y los hombres más orientados al control abusivo y con menos autoestima pueden aumentar su violencia (Gallagher & Parrott, 2011).
En esta reacción violenta de “compensación” por su pérdida de hegemonía, legitimidad y autoridad, se unen a menudo grupos desadaptados que pretenden seguir formando parte de un status quo que ya no responde a las exigencias de mejora de las condiciones de vida de las sociedades democráticas a nivel global. Son individuos y grupos que pretenden implantar con violencia, pero con poco éxito en las sociedades democráticas, valores anti civilizatorios. Se sirven, además, de las redes y otros medios para extender discursos de odio y desinformar mediante negacionismos varios basados en datos acientíficos.
Por todo ello, y dadas sus actuaciones violentas en mayor número y gravedad que las de otros, una alerta antiterrorista se ha establecido recientemente en la UE y otros países con relación a estos grupos extremistas.
El abordaje de estas violencias pasa de ser además de una cuestión de Estado y políticas públicas y sociales, a ser una cuestión de seguridad nacional. Aunar esfuerzos para su erradicación desde todos los ámbitos, coordinarse, trabajar de forma integral y multidisciplinar y con enfoques basados en los derechos humanos es lo que emerge del estudio.
El concepto de violencia contra las mujeres se entiende entre la mayoría de participantes como un problema de raíces sociohistóricas profundas que afecta de manera estructural y sistémica a todos los países del mundo.
Se entiende que es un fenómeno complejo, que precisa de una atención integral, coordinada y multidisciplinar de todos los agentes involucrados, que además necesitan más sensibilización, pues ya les calan los discursos de odio y desprotegen a las víctimas.
Normalización de la violencia y normalización e idealización del amor romántico, así como las prácticas de sexo violentas, sobre todo en adolescentes masculinos.
Acoso mediante el discurso de odio hacia quienes transgreden estos mitos.
Normalización de la revictimización de mujeres denunciantes en juzgados, aún mayor en menores, así como un uso extendido contraproducente y no recomendado de la mediación en este grupo etario.
Reacción violenta generalizada a los avances en materia de igualdad de género que se combate con más políticas feministas.
Avances legislativos importantes para su erradicación, pero aún insuficientes en transponer el Convenio de Estambul y proteger contra todas las violencias de género, pues el sistema legal español aún restringe este concepto al ámbito de pareja y expareja.
Conclusiones:
Según la filósofa Carolin Emcke (2017):
“Deberíamos no conformarnos con denunciar el odio y la violencia, sino que tenemos que favorecer las condiciones y herramientas necesarias para visibilizar y comprender colectivamente los mecanismos que los sostienen y reproducen”.
El auge de extremismos autoritarios y anti derechos amenaza las bases de las democracias nuevamente, convirtiéndose en la alerta antiterrorista número uno, según las agencias de inteligencia europeas. Urge, por consiguiente, atajarla en toda su extensión y particularidades, a su vez, en las que se concrete. El negacionismo de la violencia machista es una de sus líneas de actuación que más ha pegado fuerte en países que empezaban a erradicar el machismo que les caracterizaba.
A pesar de estas retropias, las sociedades como la española tienen el deber de seguir consolidando sus democracias y poner todos los medios y recursos a su alcance para que la historia no se repita y por fin nos enseñe su mejor lección, que es aprender de ella.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Diaz-Aguado, M. J., & Martinez, R. (2015). Types of Adolescent Male Dating Violence Against Women, Self-Esteem, and Justification of Dominance and Aggression. Journal of Interpersonal Violence, 30(15), 2636-2658. https://doi.org/10.1177/0886260514553631
Emcke , C. Contra el odio: Un alegato en defensa de la pluralidad de pensamiento, la tolerancia y la libertad. Taurus, 2017
Gallagher, K. E., & Parrott, D. J. (2011). What Accounts for Men’s Hostile Attitudes Toward Women? The Influence of Hegemonic Male Role Norms and Masculine Gender Role Stress. Violence Against Women, 17(5), 568-583. https://doi.org/10.1177/1077801211407296
Jakupcak, M., Lisak, D., & Roemer, L. (2002). The role of masculine ideology and masculine gender role stress in men’s perpetration of relationship violence. Psychology of Men & Masculinity, 3(2), 97–106. https://doi.org/10.1037/1524-9220.3.2.97
Jennifer Lawson, Domestic violence as child maltreatment: Differential risks and outcomes among cases referred to child welfare agencies for domestic violence exposure, Children and Youth Services Review, Volume 98, 2019
PadrósCuxart,M. Molina Roldán, S.; Gismero, E.; Tellado, I. Evidence of Gender Violence Negative Impact on Health as a Lever to Change Adolescents’ Attitudes and Preferences towards Dominant Traditional Masculinities. Int. J. Environ. Res. Public Health 2021, 18, 9610. https://doi.org/10.3390/ijerph18189610
Wolfe, David A.,Scott, Katreena,Reitzel-Jaffe, Deborah,Wekerle, Christine,Grasley, Carolyn,Straatman, Anna-Lee. Psychological Assessment, Vol 13(2), Jun 2001, 277-293
https://violenciagenero.igualdad.gob.es/wp-content/uploads/XVI_Anuario2022-1.pdf