La responsabilidad de las ultraderechas en los crímenes machistas
Quiero destacar en este dossier, un factor que me parece infravalorado en los asesinatos machistas, y es la responsabilidad de las ideologías de las extremas derechas neofascistas, que niegan que exista la violencia de género, o sea los asesinatos de mujeres por el hecho de serlo.
- En su ideología, negando que exista la violencia machista, la violencia no tiene género, la llaman violencia intrafamiliar, palabra humillante para las mujeres que denomina violencia entre hombre y mujer, reduciéndola estrictamente al ámbito de la familia y asimilándola a todos los familiares: hijos, padres, madres. Lo personal ya no es político.
De hecho, esto ha provocado algo tan crucial, que ya denunciamos en el editorial de la MYS 55, como es romper el consenso social que tanto nos ha costado conseguir. Significa que hay partidos conservadores aceptando y justificando sus argumentos y nos encontramos a gente de nuestro entorno cuestionando las políticas de igualdad y diciendo que son privilegios para las mujeres. Y, además, nos reenvían wasaps con bulos tan cutres que parecen imposibles, pero funciona.
- En la economía, asfixiando o directamente retirando la financiación a las asociaciones que trabajan en la violencia machista y creando o subvencionando el tipo de asociaciones contrarias. Y siguen difundiendo bulos llamándolas chiringuitos.
Y esas nuevas asociaciones antifeministas siempre disponen de dinero abundante.
- En el ámbito digital, en dónde campan a sus anchas los discursos machistas, haciendo apología del machismo, a menudo directamente, pero también de manera más sutil a través de youtubers y/o influencers que tienen millones de seguidores, y que, en sus discursos, sea cual sea el tema de su canal, van introduciendo “pullitas”, en contra del feminismo, de los privilegios de las mujeres, de la igualdad, del aborto, etc.
La cuestión de los bulos y la desinformación, además de la ideología que diseminan, es un gran negocio. Los algoritmos de las grandes plataformas monetizan esas informaciones de bulos. Cada vez que mencionamos, aunque sea para rebatir, una cuenta, el algoritmo no diferencia qué es lo que reposteamos o contestamos. Simplemente cuenta las interacciones, que son muchísimas. Es muy habitual ver muchos perfiles dedicados directamente a la provocación para generar esa monetización. Crean polémicas falsas que se traducen en dinero. Y ahí entran influencers, youtubers, periodistas, webs, plataformas, organizaciones…que viven del odio, de la mentira y de la calumnia. Y una de las dianas preferidas es el feminismo con todo lo que conlleva. Y ensalzan a la mujer madre, reproductora, esposa, no muy lejos de la distopía que creó Margaret Atwood en “el cuento de la criada”. Hay que tener en cuenta este ámbito puramente comercial, porque es un negocio muy suculento.
Tienen financiación abundante. Empezando por Elon Musk, el actual dueño de Twitter (ahora X). Y están protegidos, monetizados, impulsados, mientras embarran la sociedad.
Y les llaman a las tertulias, son líderes también en cadenas generalistas, y nos entretienen con sus patrañas, mientras escuchamos el minuto de información que merece el asesinato machista de una mujer.
Y cambian la realidad. Las palabras crean pensamiento y el pensamiento cambia la realidad.
Y pensemos que esto está perfectamente organizado. Saben qué temas sacar, saben cómo hacerlo, saben que tendrán éxito. Familia, patria, blancos, españoles muy españoles. Tienen claros sus valores y su negocio y los utilizan.
La masculinidad está atacada porque los derechos de las mujeres les quitan derechos a los hombres. Es una agresión contra los hombres. Son los hombres los agredidos por las feminazis.
Porque el papel de la mujer es que vuelvan a casa, a cuidar a los hijos, a apoyar a su marido, a reproducirse. Y cuando no es así, el mensaje es claro: se las puede matar.
También cabe señalar cuestiones más específicas como puede ser el sesgo de género en la inteligencia artificial, IA, cuando recoge los datos de la red y da respuestas en función de estos datos. Los datos no son ni neutrales ni objetivos. Son producto de relaciones sociales desiguales, y este contexto es esencial para realizar un análisis ético y preciso. Este es un ámbito que cada vez será más importante en la lucha del feminismo.
Cuando se hacen encuestas, la preocupación por los crímenes machistas nunca sale. Ni como preocupación genérica ni como preocupación personal que afecte a las personas encuestadas.
Alex Jones, en los EEUU, difunde teorías surrealistas, y aunque ha sido juzgado y condenado por difundir mentiras, sigue teniendo su cuenta en Twitter (ahora X) con 2,8 millones de seguidores. Pueden cuestionar absolutamente todo. Los negacionistas surrealistas consiguen retirar libros de Darwin o de educación sexual en las escuelas. Esto nos parece absurdo, pero la influencia en la cultura y la interpretación del mundo comporta realizar estas acciones prácticas como retirar libros de textos escolares, prohibir libros en bibliotecas públicas o cambiar el contenido de libros de texto. Pero esto ya pasa aquí, en España porque los voxistas están en gobiernos autonómicos y municipales y prohíben representar el Orlando de Virginia Woolf o intentan retirar libros que no les gustan de bibliotecas públicas y en el top ten está el feminismo, el cuestionamiento de las desigualdades de género, desacomplejar el machismo y con ello el asesinato de mujeres.
Y no debemos creer que la impunidad en las redes no se puede parar. Ejemplos, la prohibición judicial de Twitter (ahora X) en Brasil, porque no se acató lo que el juez exigía. Al final tuvo que hacerlo. O la supuesta inviolabilidad de los datos de Telegram. También su propietario tuvo que desmentirse y ceder. Si se quiere, se puede.
De lo contrario, van esparciendo mierda y creando una ciénaga en dónde poco a poco no solo están ellos sino gran parte de la sociedad. En esa ciénaga las que pierden más son las mujeres, porque son asesinadas. Ellas no solo se hunden. Desaparecen.
Y hay partidos en nuestro país que juegan a ignorar lo que pasa y con eso se suman a los voxistas y peperos. En las negociaciones que hacen para apoyar o no al Gobierno, nunca, pero nunca, están los asesinatos de mujeres, nunca, pero nunca, ponen esa línea roja como motivo esencial para mantenerlos aislados, para señalarles esta responsabilidad. Los motivos importantes pueden ser la economía, el idioma o la independencia. El asesinato de mujeres y su responsabilidad en negarlo no suponen ningún obstáculo.
Esto tiene que visibilizarse más, tenemos que ser capaces de ponerlo en el top ten del rechazo general, de manera radical y señalar con contundencia, tenacidad, perseverancia y decisión que negar la violencia de género es propiciar el asesinato de mujeres.