Ante el genocidio de Gaza
El 7 de octubre de 2023, el grupo Hamas -no los palestinos en general- irrumpió en un festival, dramática e irónicamente de celebración de la paz, asesinando a más de mil personas y tomando como rehenes a doscientos cuarenta, la mayoría de los cuales todavía permanecen en manos de sus captores. Como respuesta, el gobierno de Israel -no los judíos, ni los israelíes en general- comenzó una campaña de guerra contra la franja de Gaza obligando a la población civil a desplazarse en masa, al tiempo que les cortaba la vía de suministros de agua, energía, comida y medicamentos, y bombardeando a la población, con el resultado de más de 40.000 muertos, mientras escribo esto, casi la mitad niños y niñas.
La gobernanza global en peligro
En un artículo publicado por el New York Times, Antonio Guterres, secretario general de la ONU, se apoyaba en el filósofo español Ortega y Gasset, citando su ‘yo soy yo y mis circunstancias’, para contextualizar los hechos y tratar de comprender -no justificar- el comportamiento de ambas partes[1]. Pues bien, señalar que estos sucesos se produjeron en un contexto histórico determinado que se remonta a 1948 y que es de sobras conocido, le valió el ser vilipendiado, declarado persona non grata y pedida su dimisión por parte del gobierno de Netanyahu. De nuevo, la razón se borra y los líderes de las partes que pelean se encastillan en la nefasta dicotomía: o estás con nosotros o contra nosotros, en este caso confrontando y negando el papel mediador y de arbitraje que corresponde a la ONU. Recordemos que ya el 2 de noviembre de 2023, expertos de la ONU escribieron en una declaración: “El tiempo se agota para evitar un genocidio y una catástrofe humanitaria en Gaza (…) Ha llegado el momento de actuar. Los aliados de Israel también tienen responsabilidad y deben actuar ahora para impedir su desastroso curso de acción”[2]. En la misma línea, la Women’s International League for Peace and Freedom (WILPF) organizó del 9 al 15 de noviembre de 2023 una semana de campaña para la prevención del genocidio en Gaza[3]. La entonces Secretaria General de WILPF, Madeleine Rees, envió a las cuarenta secciones nacionales información de la existencia y contenido de la Convención para la Prevención y la sanción del delito de genocidio[4], una legislación que la mayor parte de la población desconoce y que es de obligado cumplimiento para los estados.
La guerra, la vuelta a la guerra más clásica, no sólo sucede en esa parte del mundo. Según la Escola de Cultura de la Pau de Barcelona, “durante 2022 se registraron 33 conflictos armados, una cifra ligeramente superior a la del año anterior. La mayoría de los conflictos armados se concentró en África (dieciséis) y Asia (nueve), seguidos por Oriente Medio (cinco), Europa (dos) y América (uno)”[5].
Cuando pensábamos que el mundo iba mejor y que la guerra era algo del pasado, la invasión de Ucrania decidida por Putin, el mandatario ruso, y el estallido en Palestina-Israel, nos muestra que las guerras siguen estando ahí con su crueldad y sus consecuencias devastadoras. Los líderes se muestran incapaces de gestionar los conflictos por vías de negociación y diálogo, y las poblaciones están siendo cooptadas desde algunos medios y desde las redes sociales para que su mente normalice el recurso a la guerra y que también asuma y justifique las enormes cifras que se gastan en armas los gobiernos del mundo.
Conferencia en Nairobi
Recientemente, la ONU convocó en Nairobi una conferencia de la sociedad civil (universidades, iglesias, fundaciones, empresas, ONGs…) para preparar la Cumbre del Futuro que se celebrará en septiembre de 2024 en Nueva York. En la intervención del Secretario General, Antonio Guterres, que cerró la conferencia, latía en el fondo una llamada de auxilio ante la quiebra de un sistema internacional que está siendo erosionado por líderes y gobiernos irresponsables. Según Guterres, el Consejo de Seguridad “está paralizado por divisiones geopolíticas y es incapaz de actuar ante claras violaciones del derecho internacional”; el sistema financiero internacional es “anticuado, disfuncional e injusto” y “el desgarrador récord de civiles muertos en Gaza, nuestros llamamientos a un alto el fuego humanitario inmediato, la liberación de todos los rehenes y un acceso humanitario sin trabas” no obtienen respuesta. Por eso, la voz de la sociedad civil es más necesaria que nunca. Para empujar una reforma de la ONU que ha de ir más allá de la eliminación del anacrónico sistema de veto: la democracia, rendición de cuentas, solidaridad y financiación justa son valores exigibles en el terreno internacional, como lo son dentro de los países.
Otra compañera, Inés, y yo asistimos a la conferencia en nombre de la Fundación SIP, que tiene estatus de asociada al Departamento de Información Pública, ahora de Comunicación Global, un estatus al que corresponde la tarea de ser cauce de transmisión a la sociedad de lo que se debate en la organización que nació para “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. La buena noticia es que allí pudimos recargar cierta esperanza en el ser humano, debido a la energía desplegada por los más de dos mil participantes en la conferencia, comprometidos hacia un nuevo consenso global.
Necesitamos la esperanza para construir otro presente y otro futuro, y necesitamos que la denuncia continúe para sacudir las conciencias dormidas. Una denuncia como la que, en estos días de septiembre de 2024, ha realizado el Relator Especial de las Naciones Unidas para los derechos humanos al agua potable y saneamiento, Pedro Arrojo. En rueda de prensa en Ginebra, ha afirmado que “el agua en Gaza está siendo claramente utilizada por Israel como un arma de guerra, que la población gazatí vive con un promedio de 4,7 litros de agua al día para sus necesidades básicas cuando cualquiera de nosotros usa no menos de 100 litros al día. Incluso en situaciones de emergencia, una persona requeriría al menos 15 litros al día, según la Organización Mundial de la Salud”. Además, continúa, el agua a la que efectivamente accede la población se encuentra en muchos casos contaminada con materia fecal por la falta de infraestructura y la imposibilidad de construir un sistema de alcantarillado a causa de los bloqueos de Israel, que impide que lleguen los materiales necesarios porque, dice, Hamás los usará para construir armas.
“La escasez y la contaminación del agua son una bomba silenciosa, con mucha menos visibilidad que las que destruyen edificios, pero no menos letal”, ha dicho el relator, quien también ha denunciado la escasez de agua en Cisjordania a causa de los asentamientos ilegales de colonos israelíes. Allí, ha asegurado, “existe una política de apartheid. Los palestinos no tienen acceso al río Jordán y no pueden construir pozos en su propio territorio… Estamos siendo testigos de un genocidio contra el pueblo palestino”.[6]
Ante este panorama internacional, quienes llevamos en el movimiento por la paz más de 30 años, vemos la urgencia de reavivar un movimiento pacifista, plural, un movimiento por la paz de mujeres, de jóvenes, de mayores, un movimiento ciudadano que conecte con las mejores tradiciones de trabajo por la paz del pasado. Urge deslegitimar la guerra y las inversiones en armamento, concienciar a la población de su responsabilidad ante los comportamientos de sus gobiernos… y pasar a la acción.
[1] Antonio Guterres (2023) “Why Israel Must Reconsider Its Gaza Evacuation Order”, The New York Times, 13/10/2023. https://www.nytimes.com/2023/10/13/opinion/israel-gaza-united-nations.html
[2] “Gaza is ‘running out of time’ UN experts warn, demanding a ceasefire to prevent genocide”: https://www.un.org/unispal/document/gaza-is-running-out-of-time-un-experts-warn-demanding-a-ceasefire-to-prevent-genocide/ (accedido 6 noviembre 2023)
[3] “WILPF week of feminist action against genocide in Palestine”: https://www.wilpf.org/gazaweekofaction/ (accedido 9 de noviembre 2023).
[4] Alto Comisionado de las Naciones Unidas. Derechos Humanos: “Convención para la Prevención y la sanción del delito de genocidio”: https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-prevention-and-punishment-crime-genocide (accedido 9 de noviembre 2023).
[5] Escola de Cultura de Pau. ¡Alerta 2023! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz. Barcelona: Icaria, 2023, p.7.
[6]Accedido el 17/09/2024: https://elpais.com/internacional/2024-09-17/guerra-entre-israel-y-gaza-en-directo.html#1b645e8f03613e91afd1bf86ac075f4e