Reflexiones en torno a la maternidad desde el sistema sanitario

Me dispongo a escribir la introducción del dossier de este nuevo MyS número 56 que lleva por título “Germinaciones: reflexiones en torno a la maternidad”.  Me parece todo un reto sentarme delante del ordenador y pensar qué se puede decir sobre la maternidad que no esté ya dicho. Le doy alguna vuelta mientras saboreo el café de la mañana, y decido que quizás estaría bien empezar por definirla. Busco la definición en la web de la Real Academia Española (RAE) de la Lengua, y encuentro lo siguiente: Maternidad: 1. f. Estado o cualidad de madre, 2.f. Hospital o zona de un hospital dónde se atiende a las parturientas. ¿Sólo una línea para describir todo lo que conlleva la palabra maternidad?, ¿Acaso alguna mujer en la RAE que pueda definir con todos sus “intríngulis” lo que implica, más allá de ser sólo un estado?

Y es que este es solo un ejemplo más de la poca trascendencia y relevancia que se le da a la maternidad y a los cuidados en general desde las diferentes instituciones tanto públicas como privadas y, en general, a nivel social. Como bien explica Diana Oliver en su libro Maternidades precarias: “Es difícil transitar la maternidad – aunque haya sido elegida y deseada – y permanecer indemne cuando formas parte de un tejido social tan raído que es casi translúcido”. Y en esas nos encontramos miles de madres en el mundo hoy en día, peregrinando a oscuras, sin red y sin comunidad, y viviendo como cuenta Oliver, la precarización de nuestras maternidades.

Y si pienso específicamente en el mundo al que pertenezco, el mundo de la salud, evidencio también las múltiples carencias que existen dentro del mismo sistema sanitario en el acompañamiento a la maternidad.

Carencias, por ejemplo, en el acompañamiento a la búsqueda del embarazo, que en algunas mujeres se puede tornar muy dificultoso. Y es que muchas mujeres con problemas de infertilidad describen este proceso como un periplo poco humanizado, en el que se sienten en muchas ocasiones juzgadas y poco acompañadas por el propio sistema de salud. Carencias también en la atención al parto, que, aunque cada vez más humanizado, permite todavía prácticas medicalizadas y obsoletas, altas tasas de partos instrumentalizados y de cesáreas no indicadas, y perpetúa la violencia obstétrica como forma de violencia machista. 

Carencias en la atención y acompañamiento al postparto, un momento de máxima vulnerabilidad y con mucho impacto en nuestra salud, en el que habitualmente nos tornamos invisibles, y en el que la atención se centra, a veces de manera exclusiva, en ese recién nacido, dejando de lado las necesidades de la madre. Un impacto que puede ser a nivel físico, con la aparición de patologías post gestacionales como pueden ser las patologías tiroideas, ferropenias o otras alteraciones vitamínicas, o la aparición de enfermedades autoinmunes, que no son sospechadas y, en consecuencia, se diagnostican de manera tardía, resultando de gran repercusión a la calidad de vida de esas mujeres. Pero también un gran e importantísimo impacto en la salud mental, invisibilizada, desatendida y carente de recursos en el sistema público de salud, como bien han recogido en su reciente investigación sobre “El mapa del desierto: La atención sanitaria a la Salud Mental Perinatal en España” las compañeras del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal. 

Tampoco debemos olvidar, las carencias en el acompañamiento a la lactancia materna desde el sistema público de salud, con sus repercusiones tanto para los bebés como para las madres. Y es que la falta de conocimientos y de actualización en esta materia por parte de muchas y muchos profesionales de la salud, tanto en las primeras horas tras el parto como en los meses posteriores, así como la aún muy arraigada “cultura del biberón”, relegan a muchas madres que quieren amamantar, y que tienen dificultades para conseguirlo, al abandono de la lactancia, con un gran impacto también en su salud mental.

Por último, cabe destacar las carencias existentes en muchos otros aspectos que afectan a la salud de la mujer en su proceso de maternidad y crianza, derivados en muchas ocasiones de la soledad con la que atravesamos esta etapa, evidenciando una vez más el poco valor que se les da aun a los cuidados también desde el sistema sanitario, y como estos corren el riesgo de volverse un privilegio de clase.

Me dispongo a terminar esta introducción tal y como la empecé; preguntándome si acaso, la sociedad y en concreto el sistema de salud, es consciente de todo lo que conlleva la maternidad y de cuán necesario es un buen acompañamiento en todas sus etapas. Me dispongo a terminar esta introducción, con el fin de que empecéis a leer las páginas de este nuevo dossier del MyS, y que podáis reflexionar sobre los déficits que vivimos en torno a la atención a la salud maternal y algunas de las propuestas de cambio.

Anna Pujol Flores

Médica de Familia