Bienvenidas a la estación de la verdad
Retomar el discurso de la menopausia quince años después de haberle dedicado un largo tiempo escribiendo sobre ella y con la experiencia vivida ya lejos en mi recuerdo no ha sido fácil.
Da bastante pereza sumergirte en la literatura reciente sobre el tema, en la que te encuentras con numerosos dejà vu, y un buen número de más de lo mismo, camuflados con sutiles argumentos que terminan en la consideración de que la menopausia es una enfermedad hormonodeficiente que afecta al cien por cien de las mujeres y que hay que tratar con hormonas con el fin de que podamos vivir contentas en nuestros cuerpos menopáusicos ―jóvenes y sangrantes―. Amén de otros artículos en los que a renglón seguido de reconocer que la terapia hormonal puede ocasionar más ictus, más problemas cardiovasculares y más cáncer de mama, afirman sin pestañear que, sin embargo, los beneficios de la terapia hormonal tienden a superar los riesgos. Vaya tela.
Sin embargo, todo esfuerzo tiene su recompensa y en ese deambular por los artículos más o menos científicos te puedes encontrar con algunas sorpresas agradables. Por ejemplo, que un diccionario online árabe ―Al Maany― en 2021 ha agregado una nueva entrada: Age of Renewal. En ella se cambia la descripción que se hacía de la menopausia como ‘edad de la desesperación’ ―Age of Despair― por la de ‘edad de la renovación’ ―Age of Renewal[1]―. Tomaron esa decisión a partir de los resultados de una investigación en la que participaron también creativ@s y medic@s y que mostró que el 82% de las mujeres deseaba que para la transición menopáusica se utilizara un término que por encima de todo incluyera un componente positivo.
Barajaron también otros nombres posibles: La edad de la sabiduría; la edad de la madurez; la edad de la comodidad. Por cierto, acepciones todas muy posibles e interesantes que, si decidiéramos utilizarlas en nuestra cotidianidad, probablemente contribuirían a transformar el imaginario actual y a normalizar acepciones más positivas y veraces. Además, ayudaríamos a desvanecer algunos de los temores con que las mujeres jóvenes anticipan esta transición.
Han definido la Edad de la Renovación de la siguiente manera: Es la edad en la que una mujer llega a la menopausia y la ovulación se detiene y su energía se renueva para una nueva y prometedora etapa de su vida. En la argumentación y defensa de este nuevo término vemos que la edad de la renovación refleja la vitalidad, el vigor y el impulso que las mujeres postmenopáusicas personifican.
Con la utilización del término renovación se inicia un camino semántico inverso al que hasta ahora se recorría con la idea subyacente de la menopausia como el principio del fin. Se resignifica el pasaje hacia la menopausia y la postmenopausia como un trayecto hacia una existencia significativa, hacia el triunfo y el éxito, frente a la idea de la insignificancia postmenopáusica que sostiene nuestra cultura androcéntrica y edadista.
Este planteamiento recoge y actualiza las ideas de la antropóloga Margaret Mead[2] quien, ya en los años cincuenta del siglo pasado, nos legó un elogio extraordinario de la menopausia diciendo: La fuerza más creativa del mundo es el entusiasmo de una mujer con el vigor postmenopáusico. Haciendo hincapié en la brillante energía que propicia la renovación, que nada tiene que ver con la desesperación y la tristeza que nos quieren vender. Mead se refiere al estallido de ímpetu que nos proporciona la llegada a la estación de la verdad, a partir de la cual podemos iniciar un periodo de mayor autenticidad e interrelación, una etapa de activismo social y, lo que más me gusta, un tiempo a partir del cual nos empleamos a fondo en trabajar como guardianas de la vida. Hasta entonces teníamos nuestras energías centradas en la construcción de nosotras mismas como profesionales y como miembras de una trabajosa y agotadora unidad familiar; ahora llegamos al momento en que podemos desplazar nuestro vigor y ofrecerlo, además, a la comunidad.
Las palabras de Margaret Mead evidencian una verdad como una casa que debería estar escrita en letras mayúsculas en las salas de espera de las consultas ginecológicas y, sin embargo, no la vemos reproducida en ningún lugar. Será por el pánico social a que una horda de mujeres menopáusicas ocupe las calles, las asambleas populares, las camas matrimoniales, los espacios de poder y de toma de decisiones, con semejante potente energía. Lo cierto es que, en lugar del principio del fin, muchas mujeres encuentran en la postmenopausia un nuevo comienzo en su vida, una resurrección, marcada por una mayor energía, creatividad, entusiasmo y sentido de la vida, aprovechando las oportunidades de esta etapa con deleite. Como afirma Louann Brizendine[3] la renovación es un maravilloso portal que nos conduce a los mejores años de nuestra vida.
Poco después de la salida de la revisión de mi libro sobre la etapa de la renovación[4] hemos podido leer el número de marzo de 2024 de la revista The Lancet en el que se dedica la editorial y cinco artículos al asunto que nos ocupa, reconociendo que las compañías comerciales y los intereses personales de algunos individuos han sobre medicalizado la menopausia y que la definición de esta transición como una patología estrógeno deficiente, que debe ser tratada con el reemplazamiento de hormonas, estimula las actitudes negativas hacia la menopausia y exacerba su estigmatización y el edadismo. Ha sido una excelente noticia, en este marasmo de intereses de la industria menopáusica encantadora de serpientes que no cesa de inventar nuevos productos. Un necesario aviso a navegantes.
En estos artículos se afirma, también, que no hay que olvidar que el periodo menopáusico es un interesante momento de reafirmación femenina en el que se deben considerar los elementos contextuales, individuales, psicológicos, políticos[5] y sociales en los que se produce la experiencia de cada una de las mujeres. Sólo así las mujeres podremos tomar decisiones informadas y abrir la puerta de la nueva libertad con confianza y seguridad. Parece que en este despiadado campo de batalla se van encendiendo algunas alarmas. Ya era hora. Como dice Kristen Ghodsee[6], la esperanza radical es el arma más potente que tenemos. Pues eso.
[1] https://www.news24.com/citypress/voices/its-time-to-normalise-conversations-about-menopause-in-the-workplace-20210806
[2] Mead, Margaret. (1939/1990). Adolescencia y cultura en Samoa. Barcelona: Paidós.
[3] Brizendine, Louann (2022/2023). La mujer renovada. Una visión nueva y radicalmente positiva de las mujeres en la madurez. Barcelona: Salamandra.
[4] Freixas, Anna (2007/2024). Nuestra menopausia. Una versión no oficial. Madrid: Capitán Swing.
[5] Gracias, Belén Nogueiras.
[6] Ghodsee, Kristen (2023/2024). Utopías cotidianas. Lo que dos mil años de experimentos pueden enseñarnos sobre vivir bien, Madrid: Capitán Swing.