ON. Narges Mohammadi
La República Islámica de Irán encierra a sus mujeres, las mata. Son muchas ya las que han puesto cara y cuerpo a denunciar la opresión, aún a riesgo de sus vidas. Es el caso de Narges Mohammadi, una periodista y activista que lleva diez años entre la cárcel y la calle. Hoy sigue en la prisión de Evín en Teherán. El Comité noruego del Nobel le ha concedido el Nobel de la Paz, reconociendo a la par al movimiento Mujer, vida y libertad, que nació en Irán en 2022 tras la muerte de Mahsa Yina Amini por su defensa de los derechos y libertades de la mujer.
Narges Mohammadi recibió la noticia entre rejas. La activista de 51 años lleva décadas denunciando las violaciones de los derechos humanos en Irán. Su voz ya se hizo oír siendo estudiante de Física e ingeniería, y no ha cesado pese a estar encerrada. El régimen iraní la ha arrestado trece veces, condenada en cinco ocasiones a 31 años de prisión y 154 latigazos. Fue vicepresidenta del Centro de Defensores de los Derechos Humanos, fundado por la también premiada, la iraní Shirin Ebadi. El precio que ha pagado, y sigue pagando Narges es muy alto: su libertad, perdió su trabajo y su salud, ya que ha sufrido varios ataques de corazón estando en la cárcel, y lleva años sin ver a su marido, también activista, y sus dos hijos, exiliados en Francia. Ella decidió quedarse para luchar por “un cambio histórico desde la República Islámica de Irán a un gobierno secular basado en los derechos humanos y la democracia”. Irán ya ha condenado el Nobel que el próximo 10 de diciembre Mohammadi debería poder recoger en persona. De momento, sigue encerrada.