El trauma de las mujeres y niñas prostituidas
¿Podemos imaginar un mundo donde en todo pueblo o ciudad haya un cupo de hombres cuyo destino principal sea dar satisfacción sexual a las mujeres, en cualquiera de las formas que ellas decidan?
¿Podemos imaginar un mundo donde en todo pueblo o ciudad haya un cupo de hombres prostituidos que cada día tienen que estar angustiados por si habrán sido contagiados con alguna enfermedad de transmisión sexual?
¿Podemos imaginar un mundo donde haya hombres en situaciones precarias y en muchos casos con responsabilidades familiares, sean engañados con ofertas de trabajo en otros países, siendo trasladados por una red de traficantes de personas y al llegar al país de destino sean coaccionados, maltratados física y psicológicamente, agredidos sexualmente, para ser posteriormente “vendidos” a proxenetismo para que su destino principal estar las 24 horas del día siendo violados por diferentes mujeres, ante la tolerancia de la sociedad que llama a la explotación sexual el oficio más antiguo del mundo?
¿Llamarías a lo anteriormente expuesto violación?
Si cuando tú has leído estas cuestiones consideras que no lo tolerarías ¿por qué lo aceptas cuando sabes que en pleno siglo XXI en cada pueblo o ciudad hay un cupo de mujeres bajo las órdenes de un proxeneta que son sistemáticamente violadas por dinero?
El Estudio sobre la Prostitución, la Trata y la ESIA en las Islas Baleares del año 2020 encargado por el Institut Balerar de la Dona a la Universitat de las Illes Balears recoge la entrevista validada de 239 personas prostituidas, de ellas 225 eran mujeres 7 hombres y 7 transexuales. Los resultados de estas entrevistas son aterradores en cuanto a la violencia y salud de estas personas, me referiré a algunos datos concretos, reiterando que las respuestas de estas 239 personas dan la seguridad y certeza de la validación realizada.
211 eran mujeres extranjeras, de éstas sólo el 29,9% tenían permiso de residencia. De estas 211 mujeres solo el 41,2% había migrado a España por decisión personal debido a problemas económicos y para mantener a su familia.
Dos de los principales motivos de inquietud eran las infecciones (el 75,5%) y la violencia por parte de los prostituidores (67,4%). Durante el último año el 71% había recibido bien maltrato psicológico, físico, agresión o violación sexual.
Preguntadas por su salud física el 30,5% se consideraban regular, mal o muy mal; por su situación emocional el 31% respondió que bien; en cuanto enfermedades importantes en su vida el 17% había tenido infecciones específicas VIH y otras ITS y el 11,3% enfermedades relacionadas con el sistema nervioso.
El 62% de las 239 personas entrevistadas toman medicación para la ansiedad y tranquilizantes. El 75,3% de ellas toma fármacos sin receta. En la escala de la depresión el 26% presenta depresión establecida y el 40,2% probable depresión. Y el 8,4% tiene habitualmente pensamientos de suicidio.
El 87,4% quieren dejar la prostitución, solo el 1,7% manifiesta que no la quiere dejar.
Estos son algunos de los datos obtenidos en el estudio, el mayor estudio cuantitativo realizado en España, en la web del Institut Balear de la Dona está el estudio completo.
La situación irregular de las mujeres extranjeras es un elemento más integrante del trauma, en muchos casos, y todos en los de trata, el proxeneta o sus jefes de sección tienen guardados los pasaportes de las mujeres prostituidas, lo que limita tanto su libertad de decisión como deambulatoria, a la vez que supone una amenaza de expulsión por estar irregularmente en España.
Desde una perspectiva cualitativa se puede afirmar que muchas mujeres que están en situación de prostitución han perdido la esperanza de salir de la misma, y éste es el gran logro de los proxenetas, porque cuando se pierde la esperanza la vida deja de tener sentido, un ejemplo muy generalizado se da cuando la mujer ha conseguido alcanzar la cifra que los tratantes o el proxeneta le había dicho que debía pagar por los gastos de su traslado, cuando acude a pagarlos la deuda se ha multiplicado y así una y otra vez, hasta que ella acepta su destino.
La prostitución deja un trauma para toda la vida, pero además la división entre mujeres buenas y mujeres prostitutas es un instrumento de violencia simbólica para todas las mujeres, sin la abolición de la prostitución, la igualdad real de mujeres y hombres seguirá siendo un espejismo.