Editorial. Es violencia de género, es violencia machista
Para poder disfrutar el título que le hemos dado al dossier necesitamos algo: estar vivas.
No lo están las 53 mujeres asesinadas en España en lo que va de año. Cincuenta y tres, al menos hasta el momento de escribir este editorial. Pueden ser más. Cuatro mujeres al mes. Más de una mujer cada semana, porque no se pueden partir como las estadísticas. Se llama violencia de género. Terrorismo machista. Son asesinadas por el hecho de ser mujeres.
Nos ha costado muchísimo tiempo, energía y luchas que hubiera un consenso social acerca de la violencia de género. Cada tramo, cada pequeño avance, empezando por la utilización del lenguaje, como llamar “muertes” a las mujeres asesinadas, hasta todas las medidas de protección para las mujeres amenazadas, con la existencia de circuitos seguros durante y después de las denuncias, de los hijos, usados como herramientas de castigo en lo que llamamos violencia vicaria, de unidades específicas en la policía que se encarguen de las denuncias, de implementar medidas para que puedan encontrar trabajo…en fin un circuito que desearíamos integral y que aún se va construyendo, porque siempre surgen nuevos ámbitos de actuación.
Hasta hace poco tiempo, existía este consenso y la voluntad de ir ampliando los dispositivos y recursos que ayudaran a las mujeres en peligro. Poca gente se atrevía a decir en público que era machista y menos aún que la violencia de género no existía. Eso, hoy en día, ha cambiado. No solo se atreven a decirlo, sino que lo hacen con orgullo y satisfacción. Presumen de ello.
Irremediablemente esto lleva a un retroceso en esta lucha por el cambio cultural y constituye un elemento que alienta estos asesinatos, como explicamos en la entrevista que Lourdes Durán realiza a Miguel Lorente en este número de MYS
En España, la irrupción de la extrema derecha con un partido como Vox en el gobierno de varias comunidades autónomas consentido y apoyado por los conservadores populares, negando la violencia de género, es un elemento esencial en este retroceso. Lo primero que hacen en sus áreas de dominio, es eliminar las consejerías de Igualdad (junto con las de Medio Ambiente o Cambio Climático) y los partidos conservadores que les han permitido gobernar, lo justifican diciendo que el hecho de anular la consejería de Igualdad no impide seguir con las mismas políticas. Con este endeble argumento, se podrían suprimir las consejerías de Economía, por ejemplo, pero eso no ocurre nunca.
Construir lleva mucho tiempo. Dinamitar muy poco.
También hay partidos políticos que envían un mensaje social diciendo que es indiferente un gobierno conservador más la extrema derecha, que un gobierno progresista. Evidentemente, quienes afirman esto no piensan en las mujeres ni en la violencia de género. Es lo que ocurre muy habitualmente siempre que se trata de algo que afecte a las mujeres, aunque estemos hablando de su vida y de su muerte, aunque estemos hablando de su asesinato. Siempre estamos en un lugar muy lejano de la lista de prioridades.
1.237 víctimas mortales por Violencia de Género desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy. https://violenciagenero.igualdad.gob.es/violenciaEnCifras/victimasMortales/fichaMujeres/home.htm.
Se informa de los asesinatos en los telediarios, en algunas portadas de diarios. A veces con información de la mujer asesinada y de su asesino: si había denunciado o no, si tenía hijos, la nacionalidad quizás…y se formula la consabida pregunta, en caso de existir denuncia previa: ¿qué habrá fallado? La respuesta: se investigará. Puede que haya un minuto de silencio en la localidad. Y que en ese minuto de silencio, si hay concejales o representantes políticos de Vox, el partido de extrema derecha, no participa porque ellos “no creen” en la violencia de género. Y la noticia desaparece.
Debería ser un gran escándalo. Tratarse como tal en los noticiarios. Deberían subrayarse siempre estas responsabilidades políticas, muy claramente, sin medias tintas. Contrarrestar esos mensajes tan malignos y maliciosos. No se hace. Para eso estamos todas nosotras.