Re-nacer por nosotras mismas

La dilatada esperanza de vida que presentan las mujeres al acabar la etapa reproductiva, abre un abanico de oportunidades a nuevos proyectos de vida. Esta es la parte positiva de reencontrarse con un nuevo cuerpo que ha acabado con la etapa cíclica en la que sus hormonas eran cambiantes a diario.

La variabilidad hormonal no determina, pero condiciona. Al desaparecer la menstruación las mujeres ganan en seguridad, estabilidad y armonía interna. Se pueden plantear la pregunta de qué van a hacer con los 30-40 años restantes de esperanza de vida. En años anteriores muchas mujeres no habían recibido información sobre sus cuerpos y sobre sus vidas. Muchas habían tenido pocas posibilidades de tomar decisiones sobre hechos que afectaban directamente a su cuerpo y a su salud, con normas y estereotipos marcados social y culturalmente. Todo parecía marcado y decidido previamente, tener familia, cuando hacerlo, como hacerlo. Muchas veces sin poder pensar y sin poder saber.

Sin información acaba decidiendo siempre quien tiene el poder, y la mujer se encuentra haciendo, una vez más, lo que le dicen que tienen que hacer: acaba obedeciendo a las normas sociales y sometida a veces también a lo que le propone el sistema sanitario. Sin experiencia en tomar decisiones están muchas veces solas, y puede ser que ligeramente angustiadas. Sabemos tanto y hemos visto tantas cosas que tememos no acertar. “Cuando se ve tanto, no se puede saber”, nos dice María Zambrano para comprender el saber oculto de las mujeres, de las más humildes a las más profesionales. El saber nace de la propia experiencia, de lo que han visto y vivido, más que de lo que han leído y aprendido en los libros.

Ella en su juventud estuvo muy enferma y tuvo que rehacer todos sus planes vitales, rotos ya por el desprecio que Ortega y Gasset le hizo a su intento de conjugar filosofía y poesía. Definió su nueva etapa vital con una frase que creo que podría ser el lema que guíe a las mujeres que se plantean qué pueden hacer con sus vidas. María Zambrano nos dijo “Al no haber podido morir sentía que tenía que NACER POR MI MISMA”. A partir de este momento se reencontró con su idea primigenia de unir la filosofía y la poesía y elaboró una obra personal, que no se vio truncada a pesar de que la tuvo que desarrollar en el exilio de París y México, al tener que huir después de la derrota de la República. Fue un ejemplo de renacimiento personal, a pesar de unas muy malas condiciones de su entorno, y nos plantea el reto que cada ser humano debe afrontar para seguir su propio camino. Si vivimos es que no hemos podido morir. Ha llegado pues el momento de darnos vida a los años, de nacer por nosotras mismas.

Dado que todo el sistema social ha hecho invisible el envejecimiento, no valora la experiencia, jubila anticipadamente a las trabajadoras y los trabajadores sin importarles el papel de la experiencia, y deja los años por vivir, como si fuera una prolongada espera del final, a veces rodeada de pobreza, de limitaciones, de futuro, de ilusión y de esperanza. Hemos de reivindicar la oportunidad y la posibilidad de RE-NACER.

Si algunos miembros del sistema sanitario han querido medicalizar o convertir en víctima el cuerpo de la mujer, y si toda la industria cosmética desea venderle toda clase de productos como métodos de “retrasar” el envejecimiento, considerando la arruga como algo negativo debemos acabar individual y socialmente con el victimismo. El victimismo nos hace más invisibles, porque nos hace indefensas y nos quita las energías vitales, que es la fuerza que nos queda precisamente porque estamos vivas, porque hemos sobrevivido a muchas dificultades, penalidades, embarazos, oposiciones, y dobles y triples jornadas.

Frente al victimismo oponemos el vitalismo, la felicidad diaria y cotidiana de estar vivas, de buscar y encontrar deseos y placeres que habían permanecido ocultos al estar siempre pendientes de cuidar a los otros, de estar pendientes de la mirada de los otros y de sus deseos. Cultivar el cuerpo y cultivar la mente, aprender a gozar de nuevos espacios de libertad, y sentir fluir con armonía los deseos largamente reprimidos, es lo que os proponemos en estas páginas. Nuestra vida nos la dio nuestra madre, pero ha llegado el momento de decidir si queremos renacer por nosotras mismas.

Carme Valls Llobet

Endocrinología, Médica de Perspectiva de Género

Médica Endocrinología, especializada en Perspectiva de Género. Directora Programa Mujeres, Salud y Calidad de Vida. CAPS