Biodanza, el placer de sentir en movimiento

“Tú ya no estás para esto” … “Ya sabes, nos hacemos mayores y una no tiene ganas de esas cosas…”

María respira hondo y recuerda su última clase de Biodanza. Solo ha ido a cuatro sesiones, pero, no sabe ni cómo, ha empezado a sentir sensaciones nuevas en su cuerpo. Demasiados años cuidando de su marido enfermo y atendiendo hijos, trabajo y abuelos. El primer día no sabía muy bien a qué iba, pero en cuanto comenzó a experimentar la sensación de no tener que dar explicaciones a nadie, de poder estar en silencio mientras se movía dejándose llevar por una música tras otra, y en algún momento tener instantes de una conexión muy profunda con ella misma, entendió que aquello no era solo ejercicio. Poco a poco empezó a recuperar la sensación de placer, euforia, mejor estado de ánimo, y muchas ganas de vivir y disfrutar. Momentos de libertad total como cuando bailaba hace ya años en una discoteca a las 6 de la mañana… Pero es Biodanza: siete de la tarde y sin alcohol. Hace tiempo que no se reía a carcajadas ni sentía un placer que recorría todo su cuerpo.

Ana, en un grupo avanzado, entra en una danza sensual para después acariciar su cuerpo con música despertando su conciencia corporal y autoerótica, con una música que acompaña el momento. 

Biodanza es un sistema de renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originarias de la vida. Es la poética del encuentro humano, como decía Rolando Toro, su creador. Cada semana, un momento de compartir con las palabras, y después expresar todo con la corporeidad a través de la música y el movimiento en el entorno cuidado de un grupo. Se alternan ejercicios individuales, en pareja y en grupo. Primero más activos, para luego relajarse progresivamente con música orgánica estudiada especialmente para “resetear” cuerpo y mente y salir inundadas de endorfinas, oxitocina, dopamina y hormonas del bienestar, reduciendo el estrés y el cortisol. 

Cada sesión es diferente y tiene momentos de ritmo y expresión más intensa, danzas con música lenta o a veces sensual que poco a poco van disolviendo la rigidez y corazas de la pelvis, la mandíbula, el pecho y resto del cuerpo, induciendo estados de gran bienestar y placer. No es necesario saber bailar ni tener ninguna condición física:  incluso personas en silla de ruedas pueden practicarla. No hay límite de edad ni de estado mental para aumentar la capacidad para experimentar gozo y alegría de vivir. No es danza libre, nos movemos desde la sensación interna sin buscar la estética, solo el bienestar.  La secuencia de ejercicios diferentes en cada clase reduce el control del cerebro racional, del juicio y de los condicionamientos sociales y culturales, en ese espacio protegido donde nadie observa ni juzga. Nadie queda apartado, la persona que facilita cuida del grupo ayudando a que cada persona consiga la mejor expresión de sí misma, desarrollando sus potenciales de vitalidad, afectividad, creatividad, sexualidad y trascendencia; pero especialmente la conexión con la alegría y el placer en todas sus dimensiones. Biodanza ayuda a despertar la fuente del deseo, es decir, a conectar con esa sensaciones quizás adormecidas o reprimidas durante años que pueden llevar a la persona a fomentar esas experiencias placenteras después en su vida cotidiana, en cada gesto, sin esfuerzo tenso continuo. Reprogramarse sin esfuerzo para disfrutar más. No se realizan prácticas sexuales como tales, pero si la conexión con el erotismo como fuente de impulso vital, y el placer cenestésico en cada movimiento. En algunas sesiones se realizan ejercicios movilizando la zona de las pelvis acompañadas de música, en un estado de percepción diferente tras realizar otros ejercicios preparatorios. También se estimula la reconexión con el instinto, y la disolución progresiva y suave de las corazas caracterológicas propuestas por Wilhelm Reich, se respira mejor, y se logra una experiencia sensorial de calma y bienestar en la que todo parece estar en armonía. El contacto, la caricia nutritiva y el abrazo nunca se fuerzan, pero surgen en grupos avanzados que comparten años de práctica de Biodanza.

Es difícil explicar alguna de las sensaciones que se viven en una sesión. Para probar, acudir a la Biodanza Sistema oficial Rolando Toro original, con profesionales que se han formado durante cuatro años (incluyendo prácticas supervisadas). A nivel mundial  https://www.biodanza.org/

Pilar de la Cueva

Médica ginecóloga, Facilitadora y Didacta formadora de Biodanza SRT