De diferencia e igualdad ¿Es posible?

Últimamente parece que la autodeterminación está reñida con la independencia, que en la Constitución española no tiene cabida, pues yo soy la prueba personificada que demuestra que sí que soy posible, aunque no sea muy conocida ni popular.

     No solamente yo, sino también muchas otras personas que no pueden hablar por el motivo que sea, ni pueden expresarse. Tengo capacidad para poder expresarme por escrito y la voy a emplear para intentar proyectar mi voz cuanto más lejos mejor, ya que habitualmente no se me puede comprender cuando hablo. Las personas que tenemos una alta dependencia física podemos tener una alta capacidad mental, o una capacidad de otro tipo. El caso es que nos podamos igualar todos.

    ¿No se dice que todos somos iguales? Al mismo tiempo, todos somos diferentes y ahí estriba el quid de la cuestión…

    Cuantas veces he pensado que todos somos iguales, o deberíamos serlo, y gozar de una igualdad de oportunidades, pero en la vida, todos somos diferentes. Por eso es beneficioso para la sociedad que se consiga la afinidad de oportunidades.

    Cada cual tiene sus virtudes y sus defectos, sus capacidades; y todas sirven para algo.

    Lo que deberíamos hacer es intentar igualar un poco más la sociedad y entre todos intentar llegar a un entendimiento, pero todos debemos poner de nuestra parte porque es muy difícil estar en posesión de la verdad absoluta.

    Me comentaba el asesor de una empresa de comunicación, la iniciativa de convertir la empresa en cooperativa y a mí me ha entusiasmado la idea. Otro gallo nos cantaría si las empresas fueran cooperativas y cada uno se llevará su propia ganancia, así la cooperativa podría ir viento en popa. Los problemas que vayan surgiendo se pueden resolver con el conocimiento, respeto y empatía.

    No ver a los demás como clientes, sino como remeros de la misma embarcación que se esfuerzan todos en avanzar e ir a donde quieren y por donde quieren.

    Se diría que en España nos contentamos con mantener la embarcación a flote, sin poder remar todos a una, trabajando en equipo. Eligiendo el rumbo que queremos tomar. Es curioso que esto ocurra en una península, en donde estamos rodeados de agua y unidos al continente europeo por medio de los Pirineos, en donde se supone que tendríamos que dominar el arte de la navegación.

    Es curioso.

    Siempre dicen que hay una manera de salir a la luz y puede que esta sea una forma de sacar provecho, y al mismo tiempo de colaborar con alguien a quien aprecio.

    Es mi voz interior la que clama, es mi espíritu que se empeña en avanzar hasta que vislumbre un altozano donde pueda descansar. Se abrirán otras puertas distintas a las que llamé, pero intentaré de nuevo aprovecharlas.

    Es necesaria la costumbre para aprender, pero qué peligroso es acostumbrarse y habituar al cuerpo; poco a poco nos roba la ilusión por lo auténtico y por lo que merece la pena vivir: el ser humano en poblaciones que valoran y cuidan la naturaleza a la que debe su existencia.

     Ánimo y todos a faenar – ¡Todos, sin excepción! – ¡Unos más y otros menos, jaja! – ¡Eso sí que es como siempre!

    ¡Ea valientes y cobardes!; ¡Ea temerosos, justicieros y ambientalistas

    ¡Ea todos, manos a la obra!

A JOSÉ LUIS BLASCO URREAGA
(Mi padre que falleció el 26 de Diciembre de 2022)

Aunque ya no tenga edad de regalarte mis trabajos,
aunque ya no tenga edad de entregarte ningún poema,
quisiera que mis palabras cargasen con tanta emoción
como sean capaces de transmitir,
y que porten un amor del todo sincero.
Como cuando era un bebé y te daba mi primer pa;
No muy diferente de los que intento darte ahora.
Tranquilo si no lo recuerdas, yo tampoco.

Y sin embargo… tu sonrisa me despierta cada mañana,
tu conducta es guía en mis noches, estrella en la pe-
numbra.
Papá, te quiero lo mismo que te amo.
No sé cómo escribirlo porque las imágenes se me es-
curren y se evaporan
¿Has cabalgado alguna vez entre águilas doradas?
¿Has saboreado las nubes del cielo en verano?
¿Te has cobijado entre los brazos fuertes de tu padre
sabiendo que nadie destruiría ese vínculo?
¿Lo has hecho?
Entonces, tú también puedes regocijarte a mi lado
porque la eternidad nos pertenece.

Aunque ya no tenga edad de reinventar realidades
que naufraguen en quimeras.
Aunque no tenga edad de suspirar entre deseos roba-
dos a la alcoba.

Aunque llore a destiempo por las noches
entibiando tu calma dormida y no tenga la edad sufi-
ciente…
¿Cuál es la edad propicia para recordarte que tú y yo
somos aromas de la misma fragancia?

Maria Blasco Gamarra

Escritora de cuentos y relatos breves