Los bisfenoles y la salud de las mujeres

El pasado 19 de abril, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en sus siglas en inglés) publicaba su dictamen científico sobre la reevaluación de los riesgos para la salud relacionados con la presencia de bisfenol A (BPA) en los alimentos, reduciendo 20.000 veces la ingesta diaria tolerable (IDT) de 4 microgramos a 0,2 nanogramos por kilo de peso corporal al día  y concluyendo que “las personas de todos los grupos de edad con una exposición media y elevada al BPA superan la nueva IDT”, por lo que “el bisfenol A en los alimentos constituye un riesgo para la salud” (EFSA, 2023).

Las propiedades estrogénicas del BPA se conocen desde los años 30 del siglo pasado, cuando se buscaba desarrollar hormonas sintéticas. Al final se descubrió que el DES era un estrógeno sintético más potente, por lo que se descartó el uso médico del bisfenol A. Sin embargo, pronto se encontrarían otros usos industriales para esta sustancia, como revelador en papel térmico ( el utilizado en los tickets de compra), en la curtición de pieles, pero sobre todo en la fabricación de plásticos, como el policarbonato y de resinas, las resinas epoxi, a las que pronto se encontrarían innumerables aplicaciones en todos los sectores, desde empastes dentales, recubrimientos de latas de conservas, envases alimentarios, pinturas, textiles, dvds, materiales de construcción, fabricación de barcos o de palas de molinos de viento, etc.  El BPA, con una producción global de 6,8 millones de toneladas anuales es hoy en día una de las sustancias químicas fabricadas en mayor cantidad en el mundo. En Europa se consumieron en el año 2020 1,24 millones de toneladas de BPA, el 98% en la fabricación de plásticos y resinas.

El BPA quizás sea una de las sustancias más estudiadas. Tras más de 80 años desde que se descubrieran sus propiedades estrogénicas, en Junio 2017, la Unión Europea por fin reconoció que el BPA es una hormona sintética, incluyéndolo en el listado del Reglamento REACH de sustancias de elevado nivel de preocupación por sus propiedades de alteración endocrina para la salud humana, debido a la alteración de hormonas esteroides y tiroideas.

La literatura científica sobre su toxicidad es apabullante, incluyendo revisiones de la OMS y el PNUMA en 2012, revisiones de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, 2023), de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA, 2015 y 2017) y del proyecto europeo de biomonitorización humana (HBM4EU, 2020) que relacionan la exposición a BPA con:

  • Daños durante el desarrollo fetal, incluyendo abortos espontáneos o bajo peso al nacer.
  • Disfunciones reproductivas y sexuales
  • Cáncer de mama. Estudios lo han relacionado con exposición gestacional y neonatal además de con la exposición a lo largo de la vida adulta.
  • Alteración del sistema inmunitario.
  • Obesidad, disfunciones metabólicas y diabetes, también relacionado con exposición prenatal.
  • Enfermedad cardiovascular en adultos.
  • Alteración del desarrollo cognitivo y del comportamiento en niños.

El BPA es el bisfenol más conocido y fabricado en mayores cantidades, pero en el mercado europeo se comercializan 200 bisfenoles, algunos utilizados como sustitutos del BPA, como el BPF, BPS, BPAF, BPZ, BPE o BPB, que también son disruptores endocrinos.

La Agencia Europea de Sustancias Químicas ha revisado la evidencia existente sobre la toxicidad de los bisfenoles, concluyendo que 148 son potencialmente peligrosos o se desconoce sus propiedades y que existe evidencia suficiente sobre la toxicidad de 34 sustancias para restringirlas. Sin embargo, hoy en día, solo está prohibido el uso de BPA para fabricar biberones, en juguetes para niños menores de 36 meses y para fabricar papel térmico desde 2020. Esta última decisión está basada en el incremento de riesgo de sufrir cáncer de mama de las cajeras y de sus hijas (por exposición uterina) debido al contacto continuado con el BPA presente en los tickets de compra. Tras su prohibición el BPA ha sido sustituido por otros bisfenoles como el BPS, con propiedades tóxicas similares al BPA, por lo que millones de cajeras siguen expuestas a diario.

EXPOSICIÓN

El BPA es un contaminante ambiental ubicuo, encontrándose en el aire, agua y suelo. Toda la población adulta europea presenta al menos bajos niveles de BPA y se ha detectado BPS y BPF, sustitutos del BPA, en el 50% de la población adulta.

Se ha analizado la presencia de niveles elevados de BPA en el aire, sobre todo cerca de fábricas que lo utilizan, vertederos e incineradoras de residuos. El aire interior y el polvo de hogares, escuelas, comercios, oficinas o fábricas presenta concentraciones más elevadas que el exterior. Los mayores niveles de exposición se encuentran en el ámbito laboral, en ambientes industriales, con uso de policarbonatos y resinas epoxi se han encontrado niveles ambientales 20 veces superiores a los niveles ambientales de fondo.

La exposición de las cajeras a bisfenoles en sus puestos de trabajo es a través de la piel. Los consumidores también se exponen por esta vía, aunque el tiempo de contacto es mucho menor.

También hay exposición dérmica por contacto con ropa y tejidos tratados con Bisfenol A, pero se considera que la principal ruta de exposición de la población general es a través de la dieta debido a la migración de bisfenoles desde los envases y vajillas a los alimentos.

REGULACIÓN

¿Cómo es posible que a pesar de que se conozca la peligrosidad de los bisfenoles no se hayan tomado medidas efectivas para proteger a la población y al medio ambiente?

Varias publicaciones describen cómo la industria ha conseguido y sigue consiguiendo que las autoridades sanitarias y medioambientales retrasen durante décadas cualquier medida efectiva para reducir el uso de estas sustancias: generando dudas sobre la evidencia científica, persiguiendo a investigadores, enfocando la atención y los recursos para la investigación sobre efectos minoritarios o inexistentes para desviarla de los impactos reales y de mayor preocupación, incumpliendo sus obligaciones de información a las autoridades, denunciado a las autoridades cada vez que se ha intentado avanzar la regulación,….

Su estrategia les ha ido y les sigue yendo muy bien, con estimaciones de incrementos de fabricación del 6% anuales a nivel mundial.

Tras la publicación del IDT revisado por parte de la EFSA, la Comisión Europea ha anunciado una revisión de las concentraciones de BPA y otros bisfenoles (sin especificar) en la normativa sobre materiales en contacto con alimentos para finales de 2024.

Alemania ha propuesto una restricción a cinco bisfenoles por su impacto sobre los organismos acuáticos, pero debido a la falta de información sobre las emisiones ambientales de BPA desde los polímeros, proponen derogar estos usos de la restricción y además proponen alargar el uso de BPA en curtición de pieles para reducir los impactos sobre las empresas. Es decir, más que una restricción se propone una autorización del 98% del BPA en uso.

La Comisión Europea propuso en su hoja de ruta sobre restricciones de 2022, una restricción de los bisfenoles por sus impactos sobre la salud, pero este compromiso aún no se ha cumplido.

Si no hay mayor presión social, también por parte de los profesionales sanitarios, seguiremos expuestos a los bisfenoles durante varias décadas.

RECOMENDACIONES PARA REDUCIR LA EXPOSICIÓN

Aquí van algunas recomendaciones para reducir la exposición en el trabajo:

Comprueba si hay presencia de BPA y BPS en tu trabajo. Al estar clasificados como sustancias reprotóxicas según el Reglamento 1272/2008 CLP los empresarios tienen la obligación de eliminar o sustituir su uso siempre que sea técnicamente viable. Si no es posible, deberán tomar todas las medidas necesarias para evitar la exposición de las trabajadoras y monitorizar su presencia tanto en el ambiente de trabajo como en las propias trabajadoras. Las trabajadoras embarazadas o en edad fértil no pueden estar expuestas, por lo que deberán asignarles un puesto de trabajo alternativo si no se puede eliminar según la Directiva 2022/431 del Parlamento Europeo y del Consejo.

Y algunas recomendaciones generales de los investigadores del proyecto HBM4EU:

  • Reduce el consumo de alimentos envasados.
  • Evita el uso de envases de alimentos de plástico o con recubrimientos con resinas (ejemplo: recubrimiento blanco del interior de latas de conserva).
  • No introduzcas alimentos o bebidas calientes en envases de plástico y no los introduzcas en el microondas.
  • Evita la vajilla de plástico, sobre todo si es de policarbonato (PC) y no introduzcas plásticos en el lavavajillas.
  • Evita tocar los tickets de compra y lávate las manos si lo haces.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Proyecto europeo de monitorización HBM4EU: https://www.hbm4eu.eu/hbm4eu-substances/bisphenols/

EFSA (2023)  Dictamen científico sobre la reevaluación de los riesgos para la salud relacionados con la presencia de bisfenol A (BPA)  https://www.efsa.europa.eu/es/topics/topic/bisphenol

Sarah A. Vogel. The Politics of Plastics: The Making and Unmaking of Bisphenol A “Safety”. Am J Public Health. 2009 November; 99(Suppl 3): S559–S566.doi: 10.2105/AJPH.2008.159228

 

Dolores Romano Mozo

https://eeb.org/
Responsable de políticas de sustancias químicas en la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB)