Homenaje. Maria Mies, voz de la ecofeminismo
El pasado 15 de mayo el mundo perdió una de las voces fundamentales de la ecofeminismo, Maria Mies. Tenía 92 años. Junto a Vandana Shiva redactó el libro Ecofeminismo, 1997, en el que vertió algunas de sus tesis fundamentales. No se trata de lograr la igualdad de las mujeres. Lo importante es avanzar hacia una nueva sociedad. Y es en las manos de las mujeres donde depositó sus esperanzas de cambio. La “investigadora activista”, así se veía a sí misma, ha fallecido en un momento de retorno de consecuencias inimaginables del modelo neoliberal, con el avance del neofascismo en buena parte de Europa.
Nacida en Steffeln, en el seno de una familia católica, era la séptima de los doce hijos. Criada en un ambiente rural, fue la primera niña en su pueblo en ir a la escuela secundaria. Se hizo maestra de primaria. Consiguió ir al Instituto Goethe en India y en este país es donde se convirtió en activista, pensadora, feminista. Entró en contacto con las mujeres costureras de Narsapur cuyas historias de desigualdad, de sometimiento, profundizaron su visión de cómo el patriarcado ha convertido a las mujeres en la herramienta clave para mantener el sistema capitalista. “Las mujeres costureras de Narsapur fueron la lección más importante que he aprendido como socióloga y como feminista”, admitió la propia María Mies.
Tras su regreso a Alemania, impartió clases en la Universidad de Colonia. En 1976 fundó una de las primeras casas refugio para mujeres en la República Federal Alemana junto con estudiantes de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Colonia donde ella impartió Sociología. Siempre que pudo volvió a India para constatar que hay que revisar la noción de trabajo porque las mujeres han sido parte de las llamadas por ella “colonias del hombre blanco: mujeres, naturaleza y Tercer Mundo”.Los tres pilares en los que el capitalismo ha asentado su modelo patriarcal. De la tesis de Rosa Luxemburgo que afirmó que quien sostenía la economía eran los marginados, a desplegar una nueva historia de las mujeres, en la línea de los movimientos de las mujeres, “lo privado es político”, solo que Mies dio un paso más. Le dio cuerpo en su libro Patriarcado y acumulación a escala mundial. Las mujeres del mundo son consideradas inferiores a los hombres, están subordinadas, oprimidas y explotadas, deben hacer frente a la violencia de sus maridos, de la familia, de la sociedad. Sobre ellas, como reproductoras de los trabajadores masculinos, haciendo un trabajo doméstico no remunerado, que sostiene este modelo desigual y explotador. En la misma línea se mueven Silvia Federici (entrevistada en este número), Selma James y Mariarosa Dalla Costa.
El libro es un varapalo a la creencia de que el crecimiento y el beneficio económicos son infinitos, obviando además que se sustentan en el modelo capitalista basado en la explotación de los más desfavorecidos de la Tierra, las mujeres. A la vez, Maria Mies, cuestionó hasta sus últimos días el modelo de las sociedades tecnológicas, ya que el desarrollo de la tecnología se ha basado en la explotación de los territorios del sur con megaproyectos. El buenismo global con el que se asume el uso de internet, Maria Mies lo relativizó y alertó de sus peligros: “Internet no es una herramienta sino una forma de religión sobrevenida”. Maria Mies es un referente en el ecofeminismo. La frase “solo conectar”, sintetiza su apuesta como recuerda en el prefacio del libro Ecofeminismo, de Mies y Vandana Shiva, Ariel Salleh. Para ésta, “ninguna otra perspectiva política puede integrar lo que hace el ecofeminismo: porqué los gitanos son aún tratados como animales, porqué las mujeres realizan el sesenta y cinco por cien del trabajo con un diez por ciento del salario, porqué la Tierra está siendo manipulada como arma de guerra”, son solo algunos de los interrogantes que pone Salleh para incidir en la necesidad del ecofeminismo que filósofas, sociólogas como Vandana Shiva y María Mies apuestan.
En la línea de Silvia Federici rechazó el enfoque de la división entre trabajo productivo y reproductivo, que encuadra a los que generan plusvalías como productivos y a los que generan reproducción de vida como reproductivos. Ella dijo que son trabajos productivos los que generan vida y valor de uso, que importan a las personas, y que son la educación, los cuidados y la alimentación. En cambio, los trabajos que generan plusvalía y destrucción como industrias de la muerte, explotación ilimitada de los recursos, etcétera, deberían dejar de existir. En ese sentido, cabe recordar cómo en 2008 fue coiniciadora del Llamamiento de Colonia contra la violencia informática que pedía la prohibición de los videojuegos asesinos.
P.S. En consonancia con el dossier de este número que va sobre Salud y trabajo, apostar por la vigencia de los planteamientos de la socióloga alemana que incidió que ampliar el tiempo libre de las mujeres debía estar dentro de una propuesta de cambio de la división sexual del trabajo. La tecnología no es la que garantiza los cambios, sino la política que da valor a los trabajos que reproducen la vida. La mayor parte de los trabajos de las mujeres son trabajos que producen vida y valor de uso, como los cuidados y la agricultura para el autoconsumo. De ahí a un cambio fundamental de la sociedad. Fue integrante de Attac, una de las organizaciones contra la globalización más activas.
Para conocer mejor a Maria se puede leer su autobiografía La aldea y el mundo.