Entrevista. Silvia Federici
SILVIA FEDERICI
“La lucha feminista es para cambiar el mundo”
Silvia Federici es incansable. Su activismo feminista la conforma, está en su médula. “Ha transformado mi vida”, apunta. En un momento en que considera que “hay una violencia contra las mujeres más fuerte que nunca”, ella se reafirma en que “la lucha feminista no lo es solo para cambiar las condiciones de las mujeres sino para cambiar el mundo”. Nacida en Parma en 1942, vive en Nueva York. Entre sus títulos destacan Calibán y la bruja, El patriarcado del salario, Brujas, caza de brujas y mujeres, Ir más allá de la piel, entre otros. Recientemente presentó en Palma su libro de poemas Yuyu, flores y poemas, ilustrado por la artista Begonia Santa-Cecilia.
Ha recordado su inicio como feminista al ver la tristeza de su madre en los tiempos de la II Guerra Mundial, cuando el fascismo asoló Italia, y dijo que el feminismo le dio luz. Me parece una metáfora preciosa y elocuente. Al cabo de tantos años, ¿qué es para usted ser feminista?
Ser feminista es algo que ha transformado mi vida. Hoy tengo una conciencia más profunda de lo que puede ser el feminismo. En mi juventud fue una respuesta instintiva a la discriminación al sentir que tenía una posición subordinada, de humillación con los hombres. El feminismo de mi juventud fue de rabia, fue una respuesta a ese enojo. Hoy ha madurado. Hoy vivimos en un momento en que muchas mujeres dicen sin saber ni comprender, sin pensar en su historia, de un modo superficial que somos postfeministas porque ya tenemos la igualdad. En esta historia de presunto postfeminismo yo me siento más feminista que nunca por dos cosas. No es verdad que las mujeres seamos iguales. Es una mentira a pesar de lo que digan los Estados Unidos, de que lo repitan los grupos de mujeres emprendedoras, porque la mayoría de las mujeres están subordinadas en una nueva forma de violencia. Hoy hay una violencia contra las mujeres más fuerte que nunca. Siempre he criticado la idea de la igualdad, que el feminismo es una lucha por la igualdad con los hombres, ¿con qué hombres? No con los colonizados, no con los esclavizados. Y todavía las mujeres siguen estando subordinadas porque el capitalismo sigue invisibilizándolas.
En un cambio de paradigma, en un exacerbamiento del sistema capitalista, las mujeres siguen siendo uno de los eslabones más débiles. ¿Es una utopía, es naïf, creer en una sociedad equilibrada? ¿Qué falta para alcanzar ese reajuste? ¿Hacia dónde va el feminismo?
Hoy el feminismo ha crecido. Hizo un confrontamiento como una big bang en los años setenta. Hemos examinado las razones, la causas, las raíces de nuestra discriminación. Hemos comprendido que en la exclusión se juega algo más importante: la desvalorización de la vida misma. Así que la lucha de las mujeres es una ventana para comprender la lógica del capitalismo, la injusticia de este sistema en el que vivimos. Nuestra lucha no es para cambiar las condiciones de las mujeres. Es una lucha para cambiar el mundo, para cambiar el sistema social. Para mí el feminismo es uno de los movimientos más importantes para crear un sistema social económico y social diferentes. El motor no es la explotación de la vida humana. En estos años hemos comprendido, analizando nuestra subordinación que ésta tenía sus raíces en la desvalorización de la vida de las personas, de la exclusión de las mujeres. Subordinarlas es desvalorizar la vida de los seres humanos.
En el feminismo siempre hubo disensión como en cualquier otro movimiento crítico y reflexivo. Pero hoy muestra una desunión, una quiebra en torno al movimiento trans. ¿Qué opina?
A mí me gustaría saber tu opinión (sonríe). Yo veo cosas que nunca he visto en mi historia. Creo que en esta división hay una manipulación de arriba. División que no tiene razón de ser. Creo que hay algo que debemos comprender. Es un gran desastre. En estos años se ha creado un feminismo anticapitalista a nivel internacional, presente en los movimientos ecológicos, contra la deuda, un feminismo que está presente en las luchas, en África, en América Latina, donde los movimientos sociales son más fuertes, donde las mujeres defienden la vida, el territorio, el discurso del cuerpo territorio. Esta idea de que el movimiento feminista es antagónico a los disidentes sexuales es algo que no existe. El movimiento feminista ha sido el primero que ha hecho crítica al concepto biológico de la feminidad. La feminidad no es algo biológico. Que ha diferenciado la biología de la historia. Es un feminismo que se ha alimentado de la lucha de las mujeres contra la desigualdad, contra la injusticia social, la discriminación. No es un feminismo que se ha radicalizado, hemos hecho una crítica que se puede documentar con cientos de libros. A la idea de Freud de que la biología es un destino. Ahora está de moda decir que el feminismo de los setenta era existencialista. Es una mentira, es una división generada, manipulada. Para mí lo más importante es que cuando hablamos de cambiar el mundo, hablamos de cambiar no sólo identidades, sino de cambiar las condiciones materiales de la vida. De lo contrario, vamos al sometimiento de la vida al lucro. No me gusta hablar de binario. Es casi metafísica. Yo hablo de división, no hablo de jerarquías, hablo de división del trabajo, hay una división colonial, racial, sexual del trabajo.
¿Va a la raíz?
¡Claro! Esas divisiones son las que permiten la acumulación de capital. Los esclavos, los colonizados. Claro que se construyen identidades sociales a partir de la explotación y de la lucha. Ser mujer no es un concepto biológico. Yo soy contraria. Cuando me dicen que eres una cis mujer. Digo ¡no, tú no vas a poner etiquetas a mi persona! Yo no lo hago.
¿Qué etiquetas?
Si vas a la wikipedia te dicen que la cis mujer se conforma. Piensa que todo lo que no es trans se conforma. ¿Qué es eso? El movimiento ha abierto la puerta a la disidencia. Las disidencias sexuales nacen de los movimientos feministas. No es oposición. Por eso es importante hablar de las condiciones materiales de la vida. Vamos a cambiar la lógica que gobierna esta sociedad.
En esta era tecnológica, ¿es la misma lucha?
Es la misma.
Muchas feministas jóvenes no aceptan este modelo de igualdad porque ven que seguimos esclavizadas.
El capitalismo se ha construido hace cinco siglos. Podemos decir cualquier cosa. Podemos decir que el movimiento ecologista es un fracaso porque cada día aumentan actividades extractivas, lo mismo pasa con el movimiento laboral, pero ¡la lucha sigue! Cambia, pero sigue. El capitalismo es muy fuerte. El movimiento de los migrantes ha fracasado, basta ver lo que pasa en las fronteras en EEUU. Vamos a ver qué proponen las mujeres jóvenes que ahora están aquí. Estoy contenta de las críticas. Yo soy crítica, por ejemplo, del movimiento feminista neoliberal. El de Naciones Unidas. Hemos hablado de luchar contra la destrucción de las condiciones materiales de nuestra vida, contra el modelo capitalista. El mundo se está transformando en una zona de sacrificios.
Silvia Federici presentando sus poemas en Palma de Mallorca
Estados Unidos visibiliza a la perfección esa lucha que acaba de mencionar con la amenaza de Trump, y Biden como paliativo. ¿Cómo ve usted la situación en los EEUU?
Es muy fea. Los fascistas de Trump y los demócratas, que no lo son para nada. Creo que la administración de Biden se ha reflejado en la emigración que ha hecho lo mismo que hizo Trump. Miles de personas que no tienen nada. Amenazados, caminando, con los niños, con calor, frío, huyendo de sus países. Biden les dice ‘no, regresa, vuelve a tu país’. Es una vergüenza. La gente escapa por políticas económicas, sociales, que han sido impulsadas por Estados Unidos y por la Unión Europea. Los gobiernos dictatoriales en Honduras, propiciados por EEUU. Todos los dictadores, en Chile, Argentina, Estados Unidos los organizaron. Las compañías norteamericanas y canadienses expulsan a las personas. Son los escuadrones de la muerte. Ahora hay un fascismo muy fuerte. Es un juego, los demócratas dicen que sí al feminismo, pero es una pose, un juego. Cada mes dan un billón de dólares a los bancos, a los productores de armas. Biden había prometido inversiones en el cuidado. ¿Tú lo has visto? Hay un imperialismo que no tiene fin. No tienen vergüenza. Ucrania, la guerra nuclear, es la guerra provocada.
En su conferencia en Palma dijo que el movimiento feminista reproduce la vida, crea una sociedad más justa, lo propuso frente a la actual fractura que ha propiciado esta sociedad de consumo que nos aísla. ¿Nos salvará, nos liberarán los entramados comunitarios, el hacer red entre nosotras?
En los años setenta el movimiento feminista se involucró en la lucha de trabajo dominado por los hombres. A la vez, la lucha institucional no se hizo bajo la perspectiva feminista. Se sirvieron del movimiento feminista para integrar a las mujeres en la reestructuración capitalista, las mujeres como fuerza de trabajo barata. Ahora seguimos igual. Las mujeres trabajadoras están mal pagadas. Sus trabajos son extensiones del trabajo doméstico: enfermera, cuidadora, camarera…. No ha conseguido autonomía. Hoy las mujeres tienen dos trabajos, uno no pagado y otro mal pagado; y yo digo tres, porque en Estados Unidos las mujeres están endeudadas de por vida, buscan préstamos con intereses muy altos. Trabajan y se endeudan. La entrada masiva de mujeres en el mercado de trabajo con sistema neoliberal, con recortes de fondos públicos para ayudas, por ejemplo guarderías, sanidad…. Aquí en España, se está viendo como avanza el modelo de privatizar la sanidad; en Francia, la perspectiva de aumentar años para ser pensionista… Una sociedad que desvaloriza la vida, no es sostenible. Necesitamos cambiar. Los movimientos feministas que han comprendido este proceso de destrucción de la vida tenemos una mayor comprensión de cómo dar valor a la vida. El movimiento feminista es uno de los más capaces de cambiar, de crear una sociedad diferente.
Otro de los temas más espinosos es legalizar o no la prostitución. Su opinión ha generado polémicas. Resulta sorprendente que una feminista no sea abolicionista.
Tantos años que me ocupo de este tema, del trabajo sexual y de la lucha de las trabajadoras. Muchas han sido contrarias a la legalización. Hay dos cosas diferentes. Una es la legalización y otra es la no criminalización. En USA siempre han luchado por esta última. No es un crimen. El problema es que hay una violencia tan fuerte. El problema se vio en Lyon en verano de 1975, el principio del movimiento a partir del cual empezaron una serie de movilizaciones de prostitutas en Europa que denunciaron cómo la criminalización había producido muchas muertes, y cómo para no ser encarceladas ni asesinadas sus condiciones de trabajo fueron peores. No soy tan crítica. La legalización pone reglas que muchas mujeres no quieren. Creo que el abolicionismo divide a las mujeres y peca de moralista. Me parece una cuestión de clase. En la sociedad capitalista nos vemos obligadas a vender tantas partes de nosotras. ¿Es mejor vender tu cerebro?